Medallón Plaza Mayor. Miguel de Unamuno

Hace 80 años

unamuno-claustrouniversidad«Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso —por llamarlo de algún modo— del profesor Maldonado, que se encuentra entre nosotros. Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil.

Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir lo mismo. El señor obispo lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona, y aquí está para enseñar la doctrina cristiana que no queréis conocer. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao y llevo toda mi vida enseñando la lengua española, que no sabéis…»

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Sep
28
vie
2018
12:00 Unamuno y el mundo anglosajón
Unamuno y el mundo anglosajón
Sep 28 a las 12:00 – 13:00
Viernes, 28 de Septiembre Hora: 12:00. Lugar: Aula Magna de Filología. Conferencia: Unamuno y el mundo anglosajón. Román Álvarez Rodríguez. Catedrático de Filología Inglesa. USAL. Presenta: Vicente González Martín. Socio Honorífico y Decano de Filología.
Sep
29
sáb
2018
13:15 Homenaje Floral
Homenaje Floral
Sep 29 a las 13:15 – 14:45
Hora: 13:15 Lugar: Ante el busto de Victorio Macho en el Palacio de Anaya. Homenaje floral: Jesús Málaga Guerrero, Presidente del Centro de Estudios Salmantinos (CES).
14:00 Comida de fraternidad
Comida de fraternidad
Sep 29 a las 14:00
Hora: 14:00 Tradicional comida de fraternidad.

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Tertulia unamuniana: “Unamuno publicista”

En esta ocasión la tertulia se desarrolló bajo el título de: “Unamuno publicista”.
Os dejamos el texto donde podréis leer la gran actividad periodística desarrollada por el gran intelectual que fue D. Miguel. Su primer artículo lo firma a los 15 años, en 1879 y el último unos meses antes de morir en 1936. 
Leer texto sobre Unamuno publicista

.Unamuno publicista en Salamanca

Francisco Blanco Prieto


El 8 de enero de 1924 decía Unamuno en “Mi primer artículo” publicado en El Noticiero Bilbaíno, que llevaba escritos “más de 4.000 artículos” en diferentes medios periodísticos, hasta contabilizar unos 4.800 artículos al final de sus días, 167 de los cuales fueron publicados en 23 periódicos de la prensa salmantina, de los 129 diarios que hubo en la ciudad entre 1891 y 1936.

Anonadante puede calificarse la producción periodística de Unamuno, más meritoria si consideramos que fue escrita a mano, con plumilla y sin apenas correcciones, – como el resto de su ingente obra -, desde aquel lejano 27 de diciembre de 1879 en que publicó con 15 años de edad su primer artículo en El Noticiero Bilbaíno con el título “La unión constituye la fuerza”, firmado con el seudónimo X, en el que se dolía por la fatídica ley de 31 de julio de 1876, que abolía los fueros vascos dejando sólo “autonomía administrativa”, afirmando que para reponerse de la caída era necesario esfuerzo común y unión, pues sin estas condiciones era imposible levantarse.

Pero no fue éste el único seudónimo que utilizó el joven Unamuno en sus comienzos periodísticos. El autor de este artículo tiene contabilizados 27 sobrenombres, entre los que se encuentran: Yo, Yo mismo, X, Manu Ansari, A.S.G., U., U.J., M. de U., Entrambos Mares, Don Fulgencio, Exóristo, Juan Fernández, Víctor M. M. de U., Menaguito, R.M.C., Un amigo, Tu amigo, Rafael U., Unusquisque, Augusto Pérez Niebla, BaserritarBat, Un suscriptor, J.U., Clemente de Trápaga, Peru Errotaco, Heteros y Errazu. Todos ellos ocultando al publicista Miguel de Unamuno y Jugo.

Unamuno, cuya firma era solicitada por los periódicos más importantes de España y América, colaboró con la prensa salmantina a lo largo de toda su vida, pero cuando más intensamente lo hizo fue en su primera década de asentamiento en Salamanca, confiando posteriormente sus artículos a periódicos alejados de la ciudad, manteniendo asidua colaboración con algunos de ellos, entre los que destacan La Lucha de Clases, El Socialista, El Sol, Ahora, El Mercantil Valenciano y La Nación de Buenos Aires, como más representativos.

Cuando Unamuno llegó a Salamanca en 1891, difundían noticias en la ciudad varios periódicos, entre los que destacaban: La Libertad, diario republicano con interés político y literario, nacido el 1 de mayo de 1891, relacionado con el movimiento krausista de la Institución Libre de Enseñanza y dirigido por Enrique Soms Castelín, compañero de don Miguel en la cátedra de Griego, iniciando el joven catedrático vasco su colaboración en él durante el verano de 1891, cuando todavía no se había asentado en la ciudad; El Adelanto, propiedad de Francisco Núñez y dirigido entonces por Luis Caballero Noguerol; La Información, diario integrista y órgano de Gil Robles, que dirigía Manuel Sánchez Asensio; El Fomento, en manos de Bajo Cid, de irregular publicación; La Tesis, integrista, también dirigido en un tiempo por Sánchez Asensio; La Región, tan conservador que criticaba el “liberalismo” del Padre Cámara, hasta ser condenado por éste; El Criterio, periódico católico sin especial trascendencia; La Democracia, también promovido por Enrique Soms; y La Semana Católica, entre los más destacados.

         Era La Libertad un periódico diario editado por la imprenta Hidalgo, en el que colaboró también Dorado Montero y otros catedráticos de la Universidad, firmando Unamuno sus artículos con el seudónimo “Unusquisque”, hasta su desaparición el 12 de diciembre de 1891, en su número 194, por el anticlericalismo reflejado en sus páginas, condenado por el obispo Cámara el 1 de septiembre por “sustentar en sus escritos doctrinas contrarias a la moral y dogma católicos”, siendo denunciado en noviembre por injurias de Unamuno al alcalde y al prelado.

La desaparición de este periódico alentó el ánimo de Soms para fundar en enero de 1892 un nuevo periódico republicano titulado La Democracia, en el que siguió colaborando Unamuno hasta su desaparición el 1 de septiembre de ese año, por enfermedad de su propietario y director.

Tenemos constancia de que Unamuno publicó sus artículos en 23 periódicos de la capital salmantina, siendo obligado citar entre todos ellos: La Libertad, El Noticiero Salmantino, El Combate, Tradición y Progreso, Albores, La Dinamita, El  Diario, La Tribuna, El Castellano, Gente Joven, El Microbio, La Ciudad, Cultura y Tolerancia, El Obrero, La Tribuna Escolar y La Semana.

Y, por supuesto, El Adelanto, donde dio vida a 57 artículos, desde el 19 de noviembre de 1899 cuando apareció su primer escrito en forma de carta al director, hasta el 20 de mayo de 1936 en que el periódico publicó el recuerdo que don Miguel hizo en memoria de su entrañable amigo y médico de cabecera, Hipólito Rodríguez Pinilla, en la Casa Charra de Madrid.

Unamuno se maneja en la página periodística con una maestría, cercana a la perfección. Es un torbellino ideológico, aderezado con la inmediatez exigida en este género literario. Sus comprometidas columnas pretenden desterrar pensamientos enmohecidos. Son comentarios que van dirigidos a la somnolencia ciudadana con intención de agitar los espíritus dormidos. Propuestas antiguas que iluminan todavía hoy el camino a seguir. Eterna actualidad de la inmutable realidad humana. Verdades de barquero que remueven entrañas y activan compromisos. Provocaciones a líderes políticos y religiosos, sin reparar en las consecuencias. Torpedos a la línea de flotación de sillones públicos, báculos eclesiásticos y mazos judiciales. Denuncias de nepotismo, abuso, incompetencia y caprichos de administradores públicos. Y páginas sabias de historia viva que bien merecen un espacio en los libros de texto.

¿Sobre qué habló Unamuno a sus vecinos charros en la capital del Tormes? Pues sobre todo aquello que tenía interés para ellos, por simples que fueran los argumentos que inspiraban sus artículos. En sus columnas les ofreció poesías y canciones de cuna. Les exhortó a tener valor moral para defender causas justas. Animó sus espíritus a la solidaridad. Les habló de la dulzura de la siesta; del valor de la lengua española; de la liga contra el tresillo; de cómo llegar a la cultura; del campo y la ciudad; de la Batalla de Arapiles; de Marruecos; de sus recuerdos salmantinos en París; de profecías y revoluciones; de Constitución y República; de raza y anarquismo; de psicología de masas; de ensueños lingüísticos en la madrugada y del poeta Eugenio de Castro. Emotivos son los recuerdos in memoriam que Unamuno dedicó en las páginas de El Adelanto a sus entrañables amigos Gabriel y Galán, Bartolomé de Cossío, Valle Inclán, y los hermanos Rodríguez Pinilla. A Enrique Esperabé testimonió el afecto que sentía por su padre Mamés, al tiempo que desmentía al ministro Romanones, negando que la Universidad de Salamanca fuera una coladera.

Se quejó en la Plana Literaria publicada el 13 de mayo de 1907 de que la situación reinante incidiera negativamente en la creación literaria. El domingo 15 de marzo de 1908, el catalanista Cambó pronunció un discurso en el Círculo Mercantil, al que respondió Unamuno en El Adelanto, diez días después, reafirmando el imperio de la lengua.

En sus artículos también se interesó por pequeños detalles de convivencia cívica, relacionados con la higiene pública. Así, cuando en abril de 1910 se proyectaba el alcantarillado, escribió: “Muy bien el alcantarillado, pero no estaría de más que para demostrar que somos dignos de él, no se permitiese que estén los aledaños de la Catedral, convertidos en excusado público, donde ante las barbas de los agentes de la autoridad hacen niños, adultos y ancianos, sus necesidades mayores y menores”. Días después, propuso al Concejo llevar el agua a las casas, antes que el alcantarillado. Un tema hoy candente, que lo fue también entonces, es de la emigración de los jóvenes salmantinos a la que Unamuno se opuso en diciembre de 1912. Cuando se produjo su destitución rectoral, escribió al director del periódico una carta abierta el 4 de septiembre de 1914, diciéndole que se le había despachado como a un perro.

Cerramos esta introducción a la tertulia con las palabras escritas por Unamuno en el artículo “Retórica y sinceridad”, publicado en El Adelanto el 1 de septiembre de 1901, donde expresaba a los salmantinos su código de conducta sin fisuras ni duda alguna: “La falta de sinceridad esclaviza a los hombres a una absurda consecuencia y los petrifica en una ridícula invariabilidad de convicciones, pues cuando sienten en su interior la voz de la vida y de la verdad, la ahogan. Nada más bello que la sinceridad”.  No olvidemos que su lema fue: “La verdad por encima de la paz”.

Mesa redonda: “Unamuno personaje singular”

El día 14 de junio se celebró en la Sala de la Palabra la mesa redonda titulado: ”Unamuno, personaje singular”. Moderó la mesa el vocal de Relaciones Institucionales de la Asociación Román Álvarez.

El primero en intervenir fue el catedrático de Historia Contemporánea Manuel Redero, bajo el título: ”Unamuno, intelectualidad y política”. Estas son unas brevísimas notas de su intervención:

Los intelectuales son considerados como fuerzas favorables al progreso de la sociedad. Son producto del pensamiento ilustrado que desemboca en la Revolución Liberal y en el capitalismo. No hay intelectuales hasta que no nacen los espacios públicos de debate.

Hay intelectuales muy diferentes. En el S. XIX  nace el intelectual Romántico que teoriza sobre la sociedad y que quiere guiar al pueblo. Se da sobre todo en Francia.

Unamuno es el primer intelectual español.  Tiene como característica ser un hombre de gran excelencia, en base a esto se debate en el espacio público, gracias a su autoridad puede opinar sobre casi cualquier cosa. Busca dar sentido a la historia de ese pueblo hablando de valores universales.

Evoluciona hacia el intelectual comprometido, hablan en nombre del sentido de la historia. En este sentido Unamuno y Ortega y Gasset serán los dos puntales. Son intelectuales que salen al espacio público, son publicistas.

Despertar al pueblo, esto es lo que les interesa. Tienen una gran influencia social, y su palabra, intenta concienciar y movilizar a las sociedades. Le interesa concienciar al pueblo que está amodorrado.

Unamuno tiene una gran categoría intelectual que se proyecta en el espacio Público.

Al profesor Redero le siguió el filósofo Luis Andrés Marcos, que esbozó unas ideas sobre: ”Unamuno, profesor y rector”

Destacando la “alterutralidad de D. Miguel” Unamuno es uno y otro.

Unamuno habla del hombre íntegro.

En cuanto a profesor, nos comenta Luis que, era reacio a seguir  programas y métodos, Unamuno era un comentador de textos literarios, para él, su misión era inquietar las almas, agitar los espíritus. Señalando que la pedagogía de D. Miguel es Socrática, porque persigue que se aprenda a pensar por uno mismo. Sócrates no adoctrinaba, sino que hacía que con sus preguntas los demás pensaran.

Hoy parece que disciplinas como la Filosofía o la Historia  no enseñan, pero sí que lo hacen, porque enseñan a ser hombres.

A continuación tomó la palabra el nieto de Unamuno, Pablo Unamuno, para hablarnos de: ”Unamuno familiar”.

Contó al público allí congregado algunas anécdotas de su abuelo, que nos ayudaron a conocer mejor al hombre que se esconde detrás del intelectual, del escritor, del rector. Unamuno quedó huérfano a los 6 años. Se crió entre lutos y rezos, según confesaría él mismo.

En cierta ocasión oyó a su padre hablar en francés, fue entonces cuando Unamuno descubrió el amor a la palabra.

Siente desde muy pequeño pasión por la papiroflexia, la adquirió durante sus largas estancias en los sótanos de su casa -donde jugaba junto a su primo Telesforo Aranzadi de Unamuno-, para protegerse de las bombas carlistas. Aprendió también a dibujar con el pintor Lecuona que tenía su buhardilla por encima de su casa, en el mismo edificio en que vivía con su familia.

Y cómo no hablar de Concha, la costumbre de D. Miguel. A la que conoció cuando iban a catequesis. Él pertenecía a la congregación de S. Luis Gonzaga, porque quería ser santo. Dice Unamuno: ”Y mi soñada santidad flaqueaba cuando conocí a Concha”.

Concha presidia los actos familiares. Tuvieron nueve hijos. Según cuentan era muy hogareño y familiar. Jugaba con sus hijos, sobre todo con los mayores. Hablaba poco, solo escribía, y tenía un gran sentido del pudor, hasta el punto de que no les leía lo que publicaría al día siguiente. Cuando se lo recriminaron les dijo:” ya pero hoy es mía, mañana será de todos”. Miguel Quiroga Unamuno será su primer nieto.

El día de su jubilación, el 29 de septiembre de 1934, a la que asistieron autoridades españolas, como nunca se había visto, dijo D. Miguel: ”Esto ya no importa, ya no tiene importancia desde que ella murió”.  

Francisco Blanco cerró con su intervención la mesa redonda, que versaría sobre: ”Don Miguel, ese gran desconocido”.

Destacó de D. Miguel que es un personaje único e inclasificable. Que no admite etiquetas. 

Sentía D. Miguel que la mayoría de las declaraciones que se le atribuían eran inventadas. Por eso debemos siempre ir a las fuentes, para evitar que se le sigan atribuyendo falsedades y tópicos con los que el personaje convive y que después es muy difícil clarificar, com hemos podido comprobar hasta hoy en día con ciertos temas sobre los que es difícil arrojar la luz de la verdad.

Tertulia unamuniana: “Unamuno Concejal”

Para poder hablar en esta tertulia, nos ilustramos en las páginas del libro de Francisco Blanco: ”Unamuno concejal” de donde extraigo algunas líneas aclaratorias. Si os interesa el tema, os recomiendo la lectura de este libro de investigación. Aquí solamente os dejo...

Excursión Unamuniana Becedas-Candelario

El sábado 26 de mayo, la asociación quiso visitar dos pueblos salmantinos que fueron importantes en la vida de D. Miguel: Becedas y Candelario. Para conocer de primera mano, los lugares que frecuentaba, qué amigos tenía y por qué la elección de los mismos. Tanto a...

Exposición iconografía unamuniana

La sala de exposiciones de San Eloy acoge la muestra Iconografía Unamuniana, que reúne diferentes obras de más de un centenar de artistas como homenaje a uno de los rectores más famosos de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno. La exposición, que recoge 127...

Artículos / Colaboraciones

80 años sin Unamuno


FARO DE VIGO

Publicado: Sábado, 31 de diciembre de 2016

Julio Picatoste, Magistrado de la Audiencia Provincial de Vigo

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En la Nochevieja de 1906, a sus cuarenta y dos años de edad, prefiguraba Unamuno su propia muerte en versos escritos en la soledad nocturna de su estudio; daba así expresión a un “presentimiento misterioso del allende sombrío”. No imaginaba entonces que treinta años después, día por día, el 31 de diciembre de 1936, en la soledad que anubló los últimos días de su vida, oiría por última vez el latido de su pecho agitado. Aquel día de frío y nieve, por entre las paredes de su casa de la calle Bordadores, rondaba cautelosa la muerte, y a las cuatro de la tarde, de forma inesperada y sigilosamente, le sumió en el sueño final. Sentado en su mesa camilla, conversaba con Bartolomé Aragón sobre la situación de una España abismada y desangrada por la guerra civil; ante la visión pesimista de aquel, Unamuno le replica: «¡Dios no puede volverle la espalda a España! ¡España se salvará porque tiene que salvarse!», y seguidamente inclinó su cabeza, hundiendo la barbilla en el pecho. El visitante no se percata de que Unamuno acaba de morir hasta que percibe el olor a quemado de la zapatilla de don Miguel en el brasero. Moría pronunciando dos palabras – Dios, España- sobre las que tanto escribió y que tantas veces le desgarraron por dentro.

Eran días de horror en España, y Salamanca, tomada por los militares, era escenario de una represión brutal. En los primeros momentos, Unamuno, a pesar de su declarado antimilitarismo, apoyó el levantamiento militar. Creyó erradamente que se trataba de enderezar la República. Quizá contribuyó a esta idea el hecho de que el bando del comandante militar de la plaza, Manuel García Álvarez, terminase con un “¡Viva la República!”, que los primeros discursos de Franco y Queipo de Llano invocasen valores como libertad, igualdad y fraternidad, y que la bandera tricolor siguiera ondeando varios días en el ayuntamiento de la ciudad. Pero pronto se le hará patente su tremendo error al comprobar que aquello no era sino la barbarie cainita. No tardará en ver como sus amigos Casto Prieto, alcalde de Salamanca, y el diputado socialista José Manso son asesinados por falangistas venidos de Valladolid; el pastor protestante Atilano Coco es encarcelado y lo mismo ocurre con su muy querido amigo Filiberto Villalobos. Viene luego el asesinato de García Lorca. Aquello ni era rectificación de la República ni nada tenía que ver con la defensa de la civilización occidental cristiana que él predicaba. Aquello era el salvajismo de una guerra incivil. Reconocerá entonces su dramática equivocación: “Qué cándido y qué ligero anduve al adherirme al movimiento de Franco…”

Sobrecogido por el espanto de aquella “guerra sin cuartel, sin piedad, sin humanidad y sin justicia…”, aquella guerra de España contra sí misma, aquel “suicidio colectivo”, volcaba su horror e indignación en su correspondencia privada; faltaba la chispa que le hiciese saltar y revolverse públicamente contra la “salvaje guerra incivil”. La rabia y el dolor contenidos estallarán al fin el 12 de octubre en el conocido enfrentamiento con Millán Astray ocurrido durante el acto dedicado al Día de la Raza en el paraninfo de la Universidad salmantina. Espoleado por las cosas que allí se oyeron y ejerciendo de sumo sacerdote en el templo de la inteligencia, alzó su voz por encima de fusiles y uniformes para decir que “vencer no es convencer” y que “no puede convencer el odio a la inteligencia que es crítica y diferenciadora”; condenó la barbarie, la guerra incivil, el odio que no deja lugar para la compasión. Dijo lo que en aquellos días nadie se hubiera atrevido a decir ante los militares y falangistas que llenaban el paraninfo. Entre el desconcierto general, el acto termina entre gritos exaltados de Millán Astray y el vocerío, brazo en alto, de algunos falangistas.

Sobre este episodio, escribirá Unamuno al escultor vasco Quintín de Torre: “¡Hubiera usted oído aullar a esos dementes de falangistas azuzados por ese grotesco y loco histrión que es Millán Astray”. Aquel acto de arrojo y valentía, además de la pérdida de cargos y honores, le cuesta el confinamiento en su propio hogar.

En sus días de encierro, desahoga su crispación y desesperanza escribiendo unas notas a modo de diario, tal vez bosquejo de un libro proyectado, a las que dio el título de “El resentimiento trágico de la vida.” Es el último y gran monodiálogo agónico y dramático de un hombre fiel a sí mismo, solo, enfrentado a todos, agitado por aquella “salvaje pesadilla”.

Y nada bueno augura para los tiempos de postguerra que él ya no verá: “Cuando se acabe esta salvaje guerra incivil, vendrá aquí el régimen de la estupidización general colectiva y del más frenético terror” (carta a a Lorenzo Giusso, 21-11-1936). Lamentablemente, el tiempo le dio la razón.

Tres días antes de morir, escribe su último poema que cierra el ciclo de su meditatio mortis:

Morir soñando, sí, más si se sueña

morir, la muerte es sueño; una ventana

hacia el vacío; no soñar; nirvana

del tiempo al fin la eternidad se adueña.

Tras la muerte de Unamuno y desaparecida para siempre su voz, Ortega y Gasset escribe: “Temo que padezca nuestro país una era de atroz silencio”. Acertó en su vaticinio. Ni durante “a longa noite de pedra” ni después ha habido en España una voz como la de Miguel de Unamuno, limpia y combativa, apasionada y valiente, respetada dentro y fuera de nuestras fronteras, insobornablemente comprometida con la verdad. Esa voz atronaría hoy ante el insoportable espectáculo de corrupción y desvergüenza, estrago inmundo que asola el país con hediondos niveles de bellaquería y putrefacción; y él, que hizo de la verdad enseña, abominaría de todo discurso impostor que empañase la verdad; él, que dijo que “la inteligencia es lo más revolucionario que hay”, clamaría hoy contra tanta mediocridad sobre peana y tanta ineptitud laureada; y, en fin, rabiosamente independiente, arremetería contra quienes por un plato de lentejuelas hipotecan su independencia y pagan el peaje de la sumisión.

Pero, pese al “atroz silencio” que siguió a su muerte, queda su inmensa obra y su vastísimo epistolario, prolongación de su espíritu deliberadamente desparramado, capaces todavía de agitar y remover espíritus, como él quiso.

Noticias

Publicación: El derecho y la fuerza

Nuestro socio, Eugenio Luján Palma, catedrático de filosofía, acaba de publicar el libro Miguel de Unamuno Conferencia El Derecho y La Fuerza. Desvelando la unidad de sentido de su pensamiento.
El libro es sobre el inédito de Unamuno joven y ha sido completado por el autor con una interpretación de su obra, ampliando la conferencia que tuvimos el gusto de escuchar el año pasado en la Sala de La Palabra titulada Estructura y unidad de sentido en el pensamiento de Unamuno.
El libro está editado por Punto Rojo.

Ricardo Rivero, nuevo Rector de la USAL. Socio de Honor

El día 22 de enero, la junta directiva de la Asociación Amigos de Unamuno, fue recibida por el nuevo rector de la Usal D. Ricardo Rivero. a quien la asociación ha nombrado Socio de Honor.

Con tal motivo nuestro vicepresidente, Luis Andrés Marcos, le hizo entrega de la placa que así lo acredita, también de los diferentes números de nuestra revista Nivola y del Catálogo de la Exposición sobre Caricaturas de Unamuno, además de un DVD sobre Salamanca.

Francisco Blanco dijo unas breves palabras de presentación, en la que mostró su agradecimiento e hizo el ofrecimiento de la asociación a colaborar con la Universidad, en lo que nos pida.

Nos acompañaron también Pablo Unamuno, nieto de D. Miguel, Ana Chaguaceda, directora de la Casa Museo Unamuno y Enrique Cabero, como vicerrector y socio de la asociación.

Estas son las fotos de este encuentro con el rector.

Unamuno en las cortes republicanas. Presentación en Salamanca.

El día 12 de Diciembre se presentó en el Teatro Liceo el libro: “Unamuno en las cortes republicanas”, de Francisco Blanco Prieto, Presidente de Amigos de Unamuno.

Acompañaron al autor en la presentación: Julio López Revuelta, Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Salamanca Enrique Cabero Morán, Vicerrector de la Universidad de Salamanca. Carlos Palomeque López, Profesor Emérito de la USAL. Román Álvarez Rodríguez, Catedrático de Filología Inglesa.

Este libro fue presentado el pasado 18 de julio en el Congreso de los Diputados, contando con la participación del Alcalde de Salamanca Alfonso Fernández Mañueco, Salvador Sánchez Teherán, Diputado de la primera legislatura de la democracia, el también Diputado, José Antonio Bermúdez de Castro y la Presidenta del Congreso Ana Pastor.

Todos los que intervinieron destacaron del libro de Francisco Blanco, el rigor con que está escrito, y resaltaron el arduo trabajo de documentación llevada a cabo por el mismo. Además de resaltar que es un libro que viene a llenar un vacío sobre la actividad real de D. Miguel en esa época convulsa de la historia de España.

Por tanto es un libro necesario para entender mejor la época y el papel desempeñado por este intelectual comprometido con su país, sin parangón.

Fotos Miguel N: Sánchez

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Homenaje a Miguel de Unamuno reflejado en la obra del poeta Alfredo Pérez Alencart y del pintor Miguel Elías, ambos profesores del Estudio salmantino.

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