Medallón Plaza Mayor. Miguel de Unamuno

Hace 80 años

unamuno-claustrouniversidad«Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso —por llamarlo de algún modo— del profesor Maldonado, que se encuentra entre nosotros. Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil.

Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir lo mismo. El señor obispo lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona, y aquí está para enseñar la doctrina cristiana que no queréis conocer. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao y llevo toda mi vida enseñando la lengua española, que no sabéis…»

Próximas actividades

Mar
1
Jue
2018
20:00 Conferencia: Iconografía unamuniana
Conferencia: Iconografía unamuniana
Mar 1 a las 20:00 – 21:00
Conferencia: Iconografía unamuniana @ Salamanca | Castilla y León | España
Jueves 1 de marzo Hora: 20:00. Lugar: Sala de la Palabra Conferencia: Iconografía unamuniana. Alfonso Saiz Valdivieso. Profesor en la Universidad de Deusto y escritor. Presenta: Pilar Hernández Romeo. Vocal de Actividades.
Mar
22
Jue
2018
20:00 Miguel de Unamuno y el arte
Miguel de Unamuno y el arte
Mar 22 a las 20:00 – 21:00
Miguel de Unamuno y el arte @ Salamanca | Castilla y León | España
Jueves, 22 de marzo Hora: 20:00. Lugar: Sala de la Palabra Conferencia: Miguel de Unamuno y el arte. Anna María Paredes Arnaiz. Tesis doctoral “Unamuno y el arte” Presenta: Elena Díaz Santana. Vocal de Comunicación.
Mar
31
Sab
2018
12:00 Asamblea General de Socios
Asamblea General de Socios
Mar 31 a las 12:00 – 13:00
Asamblea General de Socios @ Salamanca | Castilla y León | España
Sábado 31 de marzo Hora 12:00 Lugar: Biblioteca “Torrente Ballester”. Asamblea General de Socios.

Últimas actividades 

Tertulia sobre la poesía de Miguel de Unamuno

Amena e interesante tertulia sobre  “La poesía de Unamuno” que tuvo lugar en la Biblioteca de la Casa de las Conchas. Fue moderada por Luis Gutiérrez, Secretario de Amigos de Unamuno.

Ver texto introductorio

El aniversario de boda de Unamuno y Concha es buen momento para hablar sobre la poesía de Unamuno, recordando que el 29 de junio de 1935, hablaba don Miguel en la revista Caras y Caretas sobre lo más profundo, estimado y meritorio de su obra literaria, comentando una anécdota ocasional, de capital importancia para estimar su poesía: “No hace mucho, – escribía Unamuno – uno que me aseguraba conocer mi obra toda, agregaba: “Lo que no sabía es que ha hecho usted también poesías”. Y yo a él: “No, señor, he hecho también todo lo demás”“.

A su discípulo-amigo Federico Onís le dijo por carta el 12 de diciembre de 1910: “Yo no he sido nunca más que un poeta; es decir, nada menos que un poeta”, cuando algunos se empeñaban en calificarlo de sabio, filósofo, pensador o político.

Afirmaciones del Unamuno que hablan elocuentemente de lo que para él representaba su obra lírica, hasta el punto de declarar que no hacía nada con más cariño y gusto que escribir poesía, lo más suyo, deseando ser recordado tras su muerte como poeta: “Al morir quisiera, ya que tengo alguna ambición, que dijesen de mí: ¡fue todo un poeta!”.

“Yo soy, ante todo y sobre todo, un espíritu ilógico e inconcreto. No busco ni pruebas ni precisión en nada. Y lo que hago con más gusto es la poesía”.

Con breves apuntes juveniles, es en los tardíos cuarenta años cuando Unamuno nos descubre que la poesía es sublime forma de sentir el pensamiento al tiempo que piensa el sentimiento, porque el poeta y el filósofo son hermanos gemelos que se complementan y funden en uno. Cada pensador oculta un poeta y cada poeta lo es por el pensador que lleva dentro. Y si el filósofo se ocupa de hacer trivial lo sublime, el poeta hace sublime lo trivial.

         Para Unamuno, la poesía no puede ser aprehendida por carecer de término, límite o frontera. No sabe de raza, religión, lengua o patria, pues, como hija de la sensación, la imaginación y el sentimiento, es universal patrimonio de todos. Oficio es de la poesía descubrirnos el mundo cotidiano que, día a día, olvidamos, y situarnos a todos frente a la muerte y la inmortalidad, grandes misterios. Es la poesía virtud,  amor, piedad, afecto, infortunio inmerecido…, y todo cuanto hay de sagrado en la tierra. Por ello, no encuentra Unamuno poesía, -esto es, acción y creación-, donde no hay pasión, donde no hay cuerpo y carne de dolor humano que sufre o se complace; donde no hay lágrimas de sangre o dicha. Por ello, alma, calor y vida sostienen los versos de un poeta.

         Tradicionalmente no se ha tenido en cuenta la creación poética de Unamuno, eclipsada por sus novelas, ensayos, obra filosófica y dramaturgia, llegando a ser considerada su obra lírica como una debilidad del filósofo agónico, atormentado por el gran misterio,  como una pose o exhibición pública de quien vivía alejado de una realidad cotidiana a la que nunca fue ajeno. Osadía y atrevimiento de quien se alojaba en una fría torre de marfil para evitar contaminaciones humanas. ¿Sensible un filósofo frío y cerebral? ¡Imposible!, afirmaban los escépticos y desconfiados. Pero nada más lejos de la realidad. No puede hablarse de frialdad intelectual y distanciamiento humano en persona que ama, sufre, disfruta y siente cada día con los demás, ante los demás, por los demás, y para los demás. En quien lucha agónicamente por encontrar una verdad que a todos ayude y consuele.  En quien muestra abiertamente su desnudez espiritual y derrama su vida en las páginas con sinceridad desconocida. En un padre que tuvo nueve hijos de la sangre y miles del espíritu. En un abuelo singular y amigo leal. No hay desafecto en quien graba con fuego eterno llamaradas poéticas pensadas y sentidas, por vivos sentimientos y pensamientos nobles.

         Creador de ideas y pensamiento, inició su andadura poética dejando a un lado el ritmo y la rima, llegando a opinar que la rima obligaba a decir cosas redundantes o retorcidas, tratándose de un bárbaro artificio medieval. Pero sus críticas pronto se silenciaron, llegando a ser uno de los mejores sonetistas en lengua castellana que ha dado la historia literaria, haciendo del soneto su gran respiradero de pasiones y una óptima sangría para evitar congestiones cerebrales. Así, el estorbo inicial de la rima, sometida sin reparo a la libertad métrica, lejos de modernismos y grilletes, dio paso a una obra lírica hermanadora de todas las formas, llegando a ser el gran sonetista que fue, hasta cerrar toda su obra literaria con un soneto el día 28 de diciembre de 1936.

         Armonizados en su pluma el verso libre y la rima, alumbra endecasílabos blancos y composiciones asonantadas entremezcladas con sólidas rimas consonantes, llegando al último de sus poemarios donde conviven todas las formas: versos libres y rimados; inmoderación y medida; sonetos y romancillos; metros largos y cortos; argumentos ideales y domésticos; queriendo mostrar el resumen de una vida en su póstumo diario poético.

         No siega don Miguel ni un solo verso de su obra, ni expurga el más torpe verso que sale de su pluma. No recorta estrofas ni selecciona contenidos, ni elimina de su obra poesía alguna. La vierte toda sin mutilaciones. Íntegra, según del corazón le brota. En su obra literaria está todo lo escrito por él. Lo bueno, lo malo y lo regular. A todo hijo que nace de su alma le da cabida en las páginas de sus libros. No hay predilecciones ni escamoteos porque todas las poesías nacen de un espíritu sincero, no de un esteta. Él mismo lo dijo en varias ocasiones, una de ellas con relación a las poesías de su Cancionero: “¿Por qué no las cierno y selecciono y dejo las unas para no publicar luego sino las otras? ¿Y cuáles sí y cuáles no? Todas, buenas y malas; mejores y peores. Todas, sí, pues son miembros de un solo cuerpo al que no me cabe cercenar ni mochar; todas. Las buenas abonarán a las malas, y las malas no malearán a las buenas. Unas y otras, y todas, se completarán y se conllevarán. Quede, pues, todo.”

         Unamuno entendía la poesía como un medio para expresar las inquietudes del espíritu. Por ello, sustentan su creación lírica los grandes temas que descansan en el resto de su obra: la angustia espiritual, conflicto religioso, el dolor por el silencio de Dios, la levedad del tiempo, la muerte, el temor a la nada y el retorno a la vida. A estas inquietudes se añaden: paisajes, viajes, añoranzas, vida doméstica, recuerdos infantiles, amor, amistad, anécdotas, España y el compromiso político.      Este hombre agónico en su búsqueda de la verdad afirma que sólo es poeta quien siente lo vivo concreto que respira. Aquel a quien le sale el alma de la costra, rezumándole el alma. Por eso todos nosotros, cuando el alma en horas de congoja o de deleite nos rezuma, nos hacemos poetas. El que sabe gozar de la obra del poeta, es a su vez poeta por saber gozarla.

         A partir de su primer libro poético en 1907, la actividad lírica de don Miguel se convierte en tarea diaria y eje principal de creación literaria, como pone de manifiesto la composición de miles de poesías desde ese año hasta el 28 de diciembre de 1936 en que escribe su último soneto, recogidas todas ellas en siete libros de versos y otros textos complementarios, donde vuelca la honda intimidad de su vida cotidiana, convirtiendo en diario poético los aconteceres de su historia personal, al poner en verso la intimidad sobre descarnadas estrofas, pues en nada puso tanto cariño como en sus poesías.

         En cada poema detiene el tiempo y acota el marco en los versos como si de un autorretrato se tratara, todos ellos hijos predilectos de su alma. Su extensa su obra poética es un largo dietario vital, un resumen de duradera vida envuelta en agónica existencia, donde podemos ver las obstinaciones, empeños, alegrías, dudas, afinidades, sentimientos, y hasta lágrimas, de este gran sentidor y poeta.

 

OBRA POÉTICA: “Poesías” (1907); “Rosario de sonetos líricos” (1911); “El Cristo de Velázquez” (1920); “Rimas de dentro” (1923); “Teresa” (1924); “De Fuerteventura a París” (1925); “Romancero del destierro” (1927); “Cancionero” (1953).

                                                                           Francisco Blanco Prieto

Presentación revista Nivola nº5. Año 2017

Como sabéis, el objetivo o lema de la Asociación es PROMOVER Y DIFUNDIR, la VIDA, OBRA Y PENSAMIENTO DE Miguel de Unamuno. A través de las actividades llevadas a cabo por la Asociación en este 2017, nos hemos acercado a nuestro objetivo y hemos podido conocer más y...

Artículos / Colaboraciones

80 años sin Unamuno


FARO DE VIGO

      Publicado: Sábado, 31 de diciembre de 2016                       

Julio Picatoste, Magistrado de la Audiencia Provincial de Vigo

Leer artículo

En la Nochevieja de 1906, a sus cuarenta y dos años de edad, prefiguraba Unamuno su propia muerte en versos escritos en la soledad nocturna de su estudio; daba así expresión a un “presentimiento misterioso del allende sombrío”. No imaginaba entonces que treinta años después, día por día, el 31 de diciembre de 1936, en la soledad que anubló los últimos días de su vida, oiría por última vez el latido de su pecho agitado. Aquel día de frío y nieve, por entre las paredes de su casa de la calle Bordadores, rondaba cautelosa la muerte, y a las cuatro de la tarde, de forma inesperada y sigilosamente, le sumió en el sueño final. Sentado en su mesa camilla, conversaba con Bartolomé Aragón sobre la situación de una España abismada y desangrada por la guerra civil; ante la visión pesimista de aquel, Unamuno le replica: «¡Dios no puede volverle la espalda a España! ¡España se salvará porque tiene que salvarse!», y seguidamente inclinó su cabeza, hundiendo la barbilla en el pecho. El visitante no se percata de que Unamuno acaba de morir hasta que percibe el olor a quemado de la zapatilla de don Miguel en el brasero. Moría pronunciando dos palabras – Dios, España- sobre las que tanto escribió y que tantas veces le desgarraron por dentro.

Eran días de horror en España, y Salamanca, tomada por los militares, era escenario de una represión brutal. En los primeros momentos, Unamuno, a pesar de su declarado antimilitarismo, apoyó el levantamiento militar. Creyó erradamente que se trataba de enderezar la República. Quizá contribuyó a esta idea el hecho de que el bando del comandante militar de la plaza, Manuel García Álvarez, terminase con un “¡Viva la República!”, que los primeros discursos de Franco y Queipo de Llano invocasen valores como libertad, igualdad y fraternidad, y que la bandera tricolor siguiera ondeando varios días en el ayuntamiento de la ciudad. Pero pronto se le hará patente su tremendo error al comprobar que aquello no era sino la barbarie cainita. No tardará en ver como sus amigos Casto Prieto, alcalde de Salamanca, y el diputado socialista José Manso son asesinados por falangistas venidos de Valladolid; el pastor protestante Atilano Coco es encarcelado y lo mismo ocurre con su muy querido amigo Filiberto Villalobos. Viene luego el asesinato de García Lorca. Aquello ni era rectificación de la República ni nada tenía que ver con la defensa de la civilización occidental cristiana que él predicaba. Aquello era el salvajismo de una guerra incivil. Reconocerá entonces su dramática equivocación: “Qué cándido y qué ligero anduve al adherirme al movimiento de Franco…”

Sobrecogido por el espanto de aquella “guerra sin cuartel, sin piedad, sin humanidad y sin justicia…”, aquella guerra de España contra sí misma, aquel “suicidio colectivo”, volcaba su horror e indignación en su correspondencia privada; faltaba la chispa que le hiciese saltar y revolverse públicamente contra la “salvaje guerra incivil”. La rabia y el dolor contenidos estallarán al fin el 12 de octubre en el conocido enfrentamiento con Millán Astray ocurrido durante el acto dedicado al Día de la Raza en el paraninfo de la Universidad salmantina. Espoleado por las cosas que allí se oyeron y ejerciendo de sumo sacerdote en el templo de la inteligencia, alzó su voz por encima de fusiles y uniformes para decir que “vencer no es convencer” y que “no puede convencer el odio a la inteligencia que es crítica y diferenciadora”; condenó la barbarie, la guerra incivil, el odio que no deja lugar para la compasión. Dijo lo que en aquellos días nadie se hubiera atrevido a decir ante los militares y falangistas que llenaban el paraninfo. Entre el desconcierto general, el acto termina entre gritos exaltados de Millán Astray y el vocerío, brazo en alto, de algunos falangistas.

Sobre este episodio, escribirá Unamuno al escultor vasco Quintín de Torre: “¡Hubiera usted oído aullar a esos dementes de falangistas azuzados por ese grotesco y loco histrión que es Millán Astray”. Aquel acto de arrojo y valentía, además de la pérdida de cargos y honores, le cuesta el confinamiento en su propio hogar.

En sus días de encierro, desahoga su crispación y desesperanza escribiendo unas notas a modo de diario, tal vez bosquejo de un libro proyectado, a las que dio el título de “El resentimiento trágico de la vida.” Es el último y gran monodiálogo agónico y dramático de un hombre fiel a sí mismo, solo, enfrentado a todos, agitado por aquella “salvaje pesadilla”.

Y nada bueno augura para los tiempos de postguerra que él ya no verá: “Cuando se acabe esta salvaje guerra incivil, vendrá aquí el régimen de la estupidización general colectiva y del más frenético terror” (carta a a Lorenzo Giusso, 21-11-1936). Lamentablemente, el tiempo le dio la razón.

Tres días antes de morir, escribe su último poema que cierra el ciclo de su meditatio mortis:

Morir soñando, sí, más si se sueña

morir, la muerte es sueño; una ventana

hacia el vacío; no soñar; nirvana

del tiempo al fin la eternidad se adueña.

Tras la muerte de Unamuno y desaparecida para siempre su voz, Ortega y Gasset escribe: “Temo que padezca nuestro país una era de atroz silencio”. Acertó en su vaticinio. Ni durante “a longa noite de pedra” ni después ha habido en España una voz como la de Miguel de Unamuno, limpia y combativa, apasionada y valiente, respetada dentro y fuera de nuestras fronteras, insobornablemente comprometida con la verdad. Esa voz atronaría hoy ante el insoportable espectáculo de corrupción y desvergüenza, estrago inmundo que asola el país con hediondos niveles de bellaquería y putrefacción; y él, que hizo de la verdad enseña, abominaría de todo discurso impostor que empañase la verdad; él, que dijo que “la inteligencia es lo más revolucionario que hay”, clamaría hoy contra tanta mediocridad sobre peana y tanta ineptitud laureada; y, en fin, rabiosamente independiente, arremetería contra quienes por un plato de lentejuelas hipotecan su independencia y pagan el peaje de la sumisión.

Pero, pese al “atroz silencio” que siguió a su muerte, queda su inmensa obra y su vastísimo epistolario, prolongación de su espíritu deliberadamente desparramado, capaces todavía de agitar y remover espíritus, como él quiso.

Noticias

Unamuno en las cortes republicanas. Presentación en Salamanca.

El día 12 de Diciembre se presentó en el Teatro Liceo el libro: “Unamuno en las cortes republicanas”, de Francisco Blanco Prieto, Presidente de Amigos de Unamuno.

Acompañaron al autor en la presentación: Julio López Revuelta, Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Salamanca Enrique Cabero Morán, Vicerrector de la Universidad de Salamanca. Carlos Palomeque López, Profesor Emérito de la USAL. Román Álvarez Rodríguez, Catedrático de Filología Inglesa.

Este libro fue presentado el pasado 18 de julio en el Congreso de los Diputados, contando con la participación del Alcalde de Salamanca Alfonso Fernández Mañueco, Salvador Sánchez Teherán, Diputado de la primera legislatura de la democracia, el también Diputado, José Antonio Bermúdez de Castro y la Presidenta del Congreso Ana Pastor.

Todos los que intervinieron destacaron del libro de Francisco Blanco, el rigor con que está escrito, y resaltaron el arduo trabajo de documentación llevada a cabo por el mismo. Además de resaltar que es un libro que viene a llenar un vacío sobre la actividad real de D. Miguel en esa época convulsa de la historia de España.

Por tanto es un libro necesario para entender mejor la época y el papel desempeñado por este intelectual comprometido con su país, sin parangón.

Fotos Miguel N: Sánchez

Libro – Unamuno en las Cortes Republicanas

SuperWebTricks Loading...
Catálogo de caricaturas de Unamuno

Libro digital

Homenaje a Miguel de Unamuno reflejado en la obra del poeta Alfredo Pérez Alencart y del pintor Miguel Elías, ambos profesores del Estudio salmantino.

Ver en CrearSalamanca

Revista Nº1

Revista Nº1

Primer semestre 2015

Revista Nº2

Revista Nº2

Segundo semestre 2015

Revista Nº3

Revista Nº3

Primer semestre 2016

Ver revista

Revista Nº4

Revista Nº4

Segundo semestre 2016

Revista Nº5

Revista Nº5

Año 2017

Miguel de Unamuno, siempre con nosotros.

¿Tienes dudas, sugerencias...?

message-open

Ponte en contacto

Hazte socio

user

Únete a nosotros

Finalidad

Socios fundadores

Junta Directiva

Socios de honor

Estatutos

Socios colaboradores