Actividad poética:

Sala de la Palabra (Teatro Liceo)

 

“Unamuno y Galán. Poetas al encuentro” 


Miércoles, 18 de octubre, 20:00h
Textos de Francisco Blanco Prieto


Intervienen:
 
Elena Díaz Santana
Luis Gutiérrez Barrio
Félix Montes
José Mª Sánchez Terrones
Mª Jesús Monforte Britos
Mª Ángeles Gutiérrez Tábara
Manuel Andrés Sánchez
 
Entrada libre hasta completar el aforo
Medallón Plaza Mayor. Miguel de Unamuno

Hace 80 años

unamuno-claustrouniversidad«Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso —por llamarlo de algún modo— del profesor Maldonado, que se encuentra entre nosotros. Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil.

Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir lo mismo. El señor obispo lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona, y aquí está para enseñar la doctrina cristiana que no queréis conocer. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao y llevo toda mi vida enseñando la lengua española, que no sabéis…»

 

“Vencer, no es convencer. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha.”
Miguel de Unamuno

Actividades programadas

Oct
18
Mie
2017
20:00 Homenaje poético a Gabriel y Galán
Homenaje poético a Gabriel y Galán
Oct 18 a las 20:00 – 21:00
Homenaje poético a Gabriel y Galán @ Salamanca | Castilla y León | España
Lugar: Sala de la Palabra. Teatro Liceo.Homenaje poético a Gabriel y Galán:  Unammuno y Galán, poetas al encuentro.Textos y selección de poemas: Francisco Blanco PrietoPresentan: Elena Díaz Santana. Vocal de comunicación. Luis Gutiérrez Barrio. Secretario[...]
Nov
16
Jue
2017
20:00 Pleitos de Unamuno
Pleitos de Unamuno
Nov 16 a las 20:00 – 21:00
Pleitos de Unamuno @ Salamanca | Castilla y León | España
Lugar: Sala de la palabra. Teatro Liceo.Conferencia:  Pleitos de Unamuno Fernando Gómez de Liaño González. Catedrático de Derecho. Presenta: Francisco Blanco Prieto. Presidente de la Asociación.Asociación. 
Dic
31
Dom
2017
13:00 Homenaje a Unamuno
Homenaje a Unamuno
Dic 31 a las 13:00 – 14:00
Homenaje a Unamuno @ Salamanca | Castilla y León | España
Lugar: Calle de BordadoresColaboración con el Ayuntamiento en el homenaje a Unamuno.

Últimas actividades 

 

Conferencia “El Méjico de Miguel de Unamuno”

El  29 de septiembre, la asociación de Amigos de Unamuno, llevó a cabo varias actividades para homenajear a D. Miguel en el día de su cumpleaños, de su santo y en el aniversario de su jubilación.

Empezamos las actividades preparadas para ese día, con la conferencia del catedrático de Literatura de la Universidad de León, José María Balcells titulada: ”El Méjico de Miguel de Unamuno”, fue presentado por el catedrático de Filología inglesa, Román Álvarez.

El hilo conductor de la conferencia es el de los historiadores que aparecen de manera aleatoria y por circunstancias diversas citados en los libros de Unamuno.

El artículo más antiguo donde aparecen está fechado en 1907 y el más reciente en 1921.

Estos historiadores son: Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo, Padre las Casas y F. Javier Clavijero, pudiéndose decir que fue este último el que más le interesó.

Respecto a Hernán Cortés, Unamuno usó el libro de Cronistas de Indias, citando a H. Cortés de manera muy rápida, sin abordar su figura en profundidad. Viendo en él luces y sombras.

Padre Las Casas: Discípulo de la Escuela Dominicana salmantina. Muchos evangelizadores pacíficos salieron de San Esteban. De Las Casas auspició el mestizaje y Hernán Cortés lo llevó a la práctica, casándose con Malinche con la que tuvo un hijo: Martín Cortés.

El libro más entrañable para Unamuno fue el del jesuita Clavijero, “La historia de la Conquista de Méjico” que se trajo de Méjico, el padre de Unamuno después de unos años en ese país. Unamuno dice que leyó este libro de niño:” Yo pretendí estudiar el azteca e incluso regirme por su calendario, en lugar del calendario gregoriano”. Hay muchos estudios sobre el calendario Azteca, se han formulado muchas hipótesis pero ninguna conclusión.

A Bernal Díaz del Castillo, nacido en Medina del Campo, le dedica un artículo donde lamenta no haber tenido noticias de él, cuando estaba redactando la Historia de D. Quijote y Sancho, pues ve en él un quijote de verdad, un quijote americano. Le gustaba de Díaz del Castillo que supiera disfrutar del entorno, del paisaje, también su alto sentido de la justicia. Dice Balcells que cuando Díaz del Castillo escribe es como Unamuno, yo, yo, yo…” estoy aquí, pero no es egoísmo, es generosidad, entrega”. Unamuno ve en él algo de sí mismo. Es un yo generoso, una figura retórica que tendría como misión, resaltar que él vivió en directo todo lo que iba pasando, sin ser testigo de salón de los acontecimientos narrados. Es un yo testimonial.

Se puede decir que Unamuno y Méjico es Unamuno y América. En 1960 en la universidad de Sevilla se defendió una tesis:”América en la obra de Unamuno”. En el centenario de su nacimiento en 1964, salen dos obras sobre América y Unamuno y otro libro:”Unamuno y América” En 1966 saldrá el último intento de acercamiento entre Unamuno y Méjico.

Gracias a José Mª Balcells por esta conferencia pronunciada en el Aula Magna, de la Facultad de Filología, en un día tan especial.

Celebración del 29 de Septiembre en homenaje a Miguel de Unamuno

Ofrenda Floral ante el busto de Victorio Macho.

Luis Andrés Marcos,  vicepresidente de la Asociación de Amigos de Unamuno, pronunció unas entrañables palabras ante el busto de D. Miguel. La ofrenda floral la realizó  Pilar Hernández Romeo, miembro de la junta directiva.

En el acto pudimos escuchar el “Gaudeamus igitur” en las voces del coro Salinas, voces que ponen emoción y solemnidad en ese momento tan especial para todos los unamunianos.

Os dejamos unas líneas de lo que fue el discurso para homenajear a D. Miguel, en día tan señalado.

Discurso de Luis Andrés Marcos

HOMENAJE FLORAL

/…/

Según se me alcanza ahora, después del tiempo, toda obra de escritor veraz, auténtico y original es un encargo para sus lectores, que podemos ser todos nosotros. Y en lo que no cabe ninguna duda es que Unamuno posee en sumo grado estas tres señaladas particularidades. Pero si su obra es un encargo para todo lector, para nosotros, sus amigos, es un cargo que nos co-rresponde atender. Yo veo un encargo cuando Unamuno escribe para nosotros estos versos y nos dice:

El alma que aquí dejo

un día para mí se irá al abismo;

no sentiré mis cantos;

recogeréis vosotros su sentido.

Descubriréis en ellos

lo que yo por mi parte ni adivino

ni aún ahora que me brotan;

veréis lo que no he visto

en mis propias visiones (Poesias,1907).

Estos contraluces (que no contradicciones) es lo que a mí me parece más fascinante en la obra de Unamuno. Lo que nos está diciendo es que nosotros descubriremos el sentido de sus cantos, porque los cantos sencillamente le brotan y él no adivina el porqué; por eso termina diciendo que nosotros veremos en sus propias visiones lo que ni él mismo ha visto. Pues bien, ahora yo me tomo el atrevimiento, no exento de una cierta inseguridad y temor, de aprovechar este Homenaje floral  para contaros con brevedad, la  visión que he visto en una de sus visiones.

Su visión estaría en estos versos suyos:

Huye la luz y busca en el secreto

del tenebroso asilo

/…/

para tus ansias un lugar tranquilo

donde en íntima paz, sin sobresaltos

te abreves en la fuente de la vida

siempre florida,

y  bebas la verdad

que a oscuras fluye de la eternidad (Poesías, 1907). 

A un libro, (lo mismo que a una persona) se le comprende al entenderse con él sobre el asunto de que se habla. Y aquí se habla de la visión de una VIDA SIEMPRE FLORIDA. Se me ocurre que no es tan trágico Unamuno como se suele oír con tanta frecuencia.

/…/

En la visión de la vida florida nuestro corazón necesita primero agua y después no tanta luz. “No busques luz, mi corazón, sino agua de los abismos”…, revela el poeta Unamuno. Buscamos la luz de forma compulsiva y huimos de la oscuridad. Pero para la vida floreciente el corazón busca agua en lo soterraño. Y como las plantas recoge su sabia del fondo oscuro de la tierra. De sus entrañas. En esta visión unamuniana, de la vida florida, la verdad no es una representación objetiva de lo que vemos ante nosotros, sino que solo hay verdad si nuestro corazón busca en lo oscuro las fuentes de la vida. Agua, y no tanto y únicamente luz, que Unamuno identifica con la claridad que nos da la razón cientificista que, al explicar todo, mata la vida porque cree poder convertir lo invisible en visible. Pero si la razón tiene su origen en la claridad, la vida tiene su origen en lo oscuro, en las entrañas de nuestras madres y en el seno magnánimo de la madre tierra. Este mirar desde lo oscuro ha sido muy bien percibido, según creo, por Victorio Macho, pues ha recreado en el busto que esta sobre nosotros, la figura de Unamuno como una cabeza de búho mirando fijamente hacia abajo como auscultando  lo oscuro, la tierra, desde sus pupilas hundidas en sus órbitas pero que brotan desde su “adentro”, desde su propia intimidad.

/…/

La visión de la vida floreciente, es el trato más verdadero en que podemos reconocernos como hombres de carne y hueso. Como verdaderos seres humanos. Porque una vida florida, es vivir y escuchar toda vida que se ofrenda como amor al hombre concreto.  Somos seres nacidos en la opacidad del simple brotar y nuestra tarea es ir desvelando nuestro propio ser añadiéndole toda vida florecida para lo humano que se nos presente. En eso radica el valor de la persona, en que un vez que nos nacen tenemos la tarea de que nuestra vida sea el gozo y la plenitud de haber hecho de ella una vida florida para uno mismo y los demás.

A la vista de todos está que somos hombres en los que  aún no ha florecido lo humano. Y para descubrir lo humano no basta la luz, sino que hay que ahondar en las aguas soterradas para encontrar nuestras raíces profundas y ocultas en la tierra que nos entregó el brotar.  En este busto, esa cruz sobrepuesta en su corazón, a petición propia, tal vez quiera significar que una vida florida admite todo sueño que sea humano, incluso el sueño de la eternidad. Porque el agua escondida bajo la tierra cae del cielo. La obra de Unamuno está pensada, según creo,  para un florecimiento de lo humano, porque abreva en las fuentes de una vida florecida y bebe “la verdad que a oscuras fluye de la eternidad”.

/…/

Se trataba de dar sentido a este Homenaje floral a Unamuno en el día de su nacimiento. Sea este centro floral un reconocimiento a su vida florida, que tanto ha ayudado a muchos y puede ayudar a la nuestra. Y a la vez sea un símbolo de esperanza de que la vida de cada uno de nosotros también pueda llegar a ser una vida floreciente.

Salamanca, 29 de Septiembre de 2017.

Visita al Pozo de la Nieve

El 27 de julio, los Amigos de Unamuno visitaron El Pozo de la Nieve, que según palabras de su presidente Francisco Blanco: ”es un espacio de visita obligada para todos los charros amantes de la intrahistoria local, donde pueden recrear el espíritu caminando entre los...

El último Unamuno ante las dos Españas

El último Unamuno se debatió entre “hunos“ y “hotros” – sangre y pus, rojo y blanco – poniendo de manifiesto una alterutralidad no mantenida en la Gran Guerra con su apuesta por los aliadófilos, tratando de situarse en el centro para unir los extremos. Esfuerzo inútil...

Taller de lectura: Por tierras de España y Portugal

Tuvo lugar en la Casa de Las Conchas, el taller de lectura unamuniana dedicado al libro: ”Por tierras de Portugal y España”, moderado por Luis Andrés Marcos.Nos centramos en los capítulos dedicados a Portugal.Unamuno pone el foco en la literatura portuguesa del S. XIX...

Artículos / Colaboraciones

 

80 años sin Unamuno


FARO DE VIGO

      Publicado: Sábado, 31 de diciembre de 2016                       

Julio Picatoste, Magistrado de la Audiencia Provincial de Vigo

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En la Nochevieja de 1906, a sus cuarenta y dos años de edad, prefiguraba Unamuno su propia muerte en versos escritos en la soledad nocturna de su estudio; daba así expresión a un “presentimiento misterioso del allende sombrío”. No imaginaba entonces que treinta años después, día por día, el 31 de diciembre de 1936, en la soledad que anubló los últimos días de su vida, oiría por última vez el latido de su pecho agitado. Aquel día de frío y nieve, por entre las paredes de su casa de la calle Bordadores, rondaba cautelosa la muerte, y a las cuatro de la tarde, de forma inesperada y sigilosamente, le sumió en el sueño final. Sentado en su mesa camilla, conversaba con Bartolomé Aragón sobre la situación de una España abismada y desangrada por la guerra civil; ante la visión pesimista de aquel, Unamuno le replica: «¡Dios no puede volverle la espalda a España! ¡España se salvará porque tiene que salvarse!», y seguidamente inclinó su cabeza, hundiendo la barbilla en el pecho. El visitante no se percata de que Unamuno acaba de morir hasta que percibe el olor a quemado de la zapatilla de don Miguel en el brasero. Moría pronunciando dos palabras – Dios, España- sobre las que tanto escribió y que tantas veces le desgarraron por dentro.

Eran días de horror en España, y Salamanca, tomada por los militares, era escenario de una represión brutal. En los primeros momentos, Unamuno, a pesar de su declarado antimilitarismo, apoyó el levantamiento militar. Creyó erradamente que se trataba de enderezar la República. Quizá contribuyó a esta idea el hecho de que el bando del comandante militar de la plaza, Manuel García Álvarez, terminase con un “¡Viva la República!”, que los primeros discursos de Franco y Queipo de Llano invocasen valores como libertad, igualdad y fraternidad, y que la bandera tricolor siguiera ondeando varios días en el ayuntamiento de la ciudad. Pero pronto se le hará patente su tremendo error al comprobar que aquello no era sino la barbarie cainita. No tardará en ver como sus amigos Casto Prieto, alcalde de Salamanca, y el diputado socialista José Manso son asesinados por falangistas venidos de Valladolid; el pastor protestante Atilano Coco es encarcelado y lo mismo ocurre con su muy querido amigo Filiberto Villalobos. Viene luego el asesinato de García Lorca. Aquello ni era rectificación de la República ni nada tenía que ver con la defensa de la civilización occidental cristiana que él predicaba. Aquello era el salvajismo de una guerra incivil. Reconocerá entonces su dramática equivocación: “Qué cándido y qué ligero anduve al adherirme al movimiento de Franco…”

Sobrecogido por el espanto de aquella “guerra sin cuartel, sin piedad, sin humanidad y sin justicia…”, aquella guerra de España contra sí misma, aquel “suicidio colectivo”, volcaba su horror e indignación en su correspondencia privada; faltaba la chispa que le hiciese saltar y revolverse públicamente contra la “salvaje guerra incivil”. La rabia y el dolor contenidos estallarán al fin el 12 de octubre en el conocido enfrentamiento con Millán Astray ocurrido durante el acto dedicado al Día de la Raza en el paraninfo de la Universidad salmantina. Espoleado por las cosas que allí se oyeron y ejerciendo de sumo sacerdote en el templo de la inteligencia, alzó su voz por encima de fusiles y uniformes para decir que “vencer no es convencer” y que “no puede convencer el odio a la inteligencia que es crítica y diferenciadora”; condenó la barbarie, la guerra incivil, el odio que no deja lugar para la compasión. Dijo lo que en aquellos días nadie se hubiera atrevido a decir ante los militares y falangistas que llenaban el paraninfo. Entre el desconcierto general, el acto termina entre gritos exaltados de Millán Astray y el vocerío, brazo en alto, de algunos falangistas.

Sobre este episodio, escribirá Unamuno al escultor vasco Quintín de Torre: “¡Hubiera usted oído aullar a esos dementes de falangistas azuzados por ese grotesco y loco histrión que es Millán Astray”. Aquel acto de arrojo y valentía, además de la pérdida de cargos y honores, le cuesta el confinamiento en su propio hogar.

En sus días de encierro, desahoga su crispación y desesperanza escribiendo unas notas a modo de diario, tal vez bosquejo de un libro proyectado, a las que dio el título de “El resentimiento trágico de la vida.” Es el último y gran monodiálogo agónico y dramático de un hombre fiel a sí mismo, solo, enfrentado a todos, agitado por aquella “salvaje pesadilla”.

Y nada bueno augura para los tiempos de postguerra que él ya no verá: “Cuando se acabe esta salvaje guerra incivil, vendrá aquí el régimen de la estupidización general colectiva y del más frenético terror” (carta a a Lorenzo Giusso, 21-11-1936). Lamentablemente, el tiempo le dio la razón.

Tres días antes de morir, escribe su último poema que cierra el ciclo de su meditatio mortis:

Morir soñando, sí, más si se sueña

morir, la muerte es sueño; una ventana

hacia el vacío; no soñar; nirvana

del tiempo al fin la eternidad se adueña.

Tras la muerte de Unamuno y desaparecida para siempre su voz, Ortega y Gasset escribe: “Temo que padezca nuestro país una era de atroz silencio”. Acertó en su vaticinio. Ni durante “a longa noite de pedra” ni después ha habido en España una voz como la de Miguel de Unamuno, limpia y combativa, apasionada y valiente, respetada dentro y fuera de nuestras fronteras, insobornablemente comprometida con la verdad. Esa voz atronaría hoy ante el insoportable espectáculo de corrupción y desvergüenza, estrago inmundo que asola el país con hediondos niveles de bellaquería y putrefacción; y él, que hizo de la verdad enseña, abominaría de todo discurso impostor que empañase la verdad; él, que dijo que “la inteligencia es lo más revolucionario que hay”, clamaría hoy contra tanta mediocridad sobre peana y tanta ineptitud laureada; y, en fin, rabiosamente independiente, arremetería contra quienes por un plato de lentejuelas hipotecan su independencia y pagan el peaje de la sumisión.

Pero, pese al “atroz silencio” que siguió a su muerte, queda su inmensa obra y su vastísimo epistolario, prolongación de su espíritu deliberadamente desparramado, capaces todavía de agitar y remover espíritus, como él quiso.

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Libro – Unamuno en las Cortes Republicanas

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Catálogo de caricaturas de Unamuno

Libro digital

Homenaje a Miguel de Unamuno reflejado en la obra del poeta Alfredo Pérez Alencart y del pintor Miguel Elías, ambos profesores del Estudio salmantino.

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