Presentación del número 5 de nuestra revista Nivola y de las actividades previstas para el 2018

Tendrá lugar en el Centro de Estudios Brasileños, ubicado en Palacio Maldonado, Plaza de San Benito, nº1.

   Martes 19 de diciembre a las 20h. Teatro Liceo.

Medallón Plaza Mayor. Miguel de Unamuno

Hace 80 años

unamuno-claustrouniversidad«Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso —por llamarlo de algún modo— del profesor Maldonado, que se encuentra entre nosotros. Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil.

Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir lo mismo. El señor obispo lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona, y aquí está para enseñar la doctrina cristiana que no queréis conocer. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao y llevo toda mi vida enseñando la lengua española, que no sabéis…»

 

“Cuando se muere alguien que nos sueña, se muere una parte de nosotros.”
Miguel de Unamuno

Actividades programadas

Dic
31
Dom
2017
13:00 Homenaje a Unamuno
Homenaje a Unamuno
Dic 31 a las 13:00 – 14:00
Homenaje a Unamuno @ Salamanca | Castilla y León | España
Lugar: Calle de BordadoresColaboración con el Ayuntamiento en el homenaje a Unamuno.

Estamos ultimando el programa de actividades para el 2018

Últimas actividades 

 

Pleitos de Unamuno

La conferencia: ”Pleitos de Unamuno” fue impartida por el catedrático de Derecho Fernando Gómez de Liaño González, la presentación corrió a cargo de Francisco Blanco, presidente de la Asociación.

Gómez de Liaño hizo un breve recorrido por la vida de Unamuno en Salamanca,  y que contribuyó a dar a conocer el nombre de Salamanca.

Su primer contacto con la obra de Unamuno, es de 1959, en la biblioteca de su padre, ahí tomó conciencia de su obra, interés que continuaría leyendo las obras de los escritores González Egido y Blanco Prieto. Señaló que en Unamuno hay un afán de buscar la verdad, ya sabemos su lema: ”Antes la verdad que la paz”.

D. Miguel tuvo una vida plena de conflictos, los pleitos eran cosas sin importancia, al lado de los que había tenido fuera del juzgado.

El primero digno de reseñar, es el conflicto que mantuvo consigo mismo. Unamuno vivía en una angustia permanente y la obsesión por la muerte que no le abandonaba. Hemos de recordar que en una de sus crisis estuvo tres días recluido en el Convento de San Esteban, él decía: ”Soy un cartujo en busca de una fe que se me escapa”.

Conflicto con Salamanca: es el que tuvo lugar el 12 de octubre de 1936, en el Paraninfo de la Universidad. En ese acto él no pensaba hablar, pero habló. Tras lo acontecido en ese lugar, el claustro le da la espalda, el ayuntamiento le destituye como concejal y casi todos sus amigos del Casino le dan la espalda también. Siente entonces la soledad y se recluye en su casa de Bordadores, donde dos meses después moriría.

Un periódico local, publicó un artículo donde decía que en la Plaza Mayor había una guadaña, que cortaba la cabeza a quien sobresalía. Esto es lo que le pasó a Unamuno, por sus ideas y porque no pudo defenderse de las destituciones del rectorado. En referencia a su contencioso frente a su destitución, dirá:” recibí una notificación pura y simple”.

Se topó con la ley por su espíritu inquieto. Su vida fue una rebelión continua con la ley. Vivió una etapa de inseguridad jurídica donde decía que “te podía pasar cualquier cosa”.

Discutió con Sabino Arana, Ortega, Marañón, en Salamanca sus enemigos ideológicos fueron el Padre Cámara, que decía que Unamuno defendía heréticas doctrinas, con Prieto Carrasco, quien mostró cierto desencanto hacia D Miguel, sin agresividad y también con Dorado Montero, aún estando enemistados, cuando éste murió Unamuno escribe un artículo que lee en el cementerio, dando esto medida de su calidad humana.

D. Miguel también discutió con la clase política, esto le llevó al destierro en la isla de Fuerteventura, donde escribió “Romancero del destierro”.

A la llegada al poder de Primo de Rivera, Unamuno, desde su óptica personal, se cree obligado a hacer un llamamiento a la conciencia nacional a unirse a los políticos liberales para hacer un frente que impida la consolidación del régimen. Y se moviliza contra la dictadura al igual que otros intelectuales, y es procesado.

Unamuno vivió bajo el reinado de Alfonso XIII, la República y el régimen incipiente.

En la cárcel visitaba a Filiberto Villalobos, vio a mucha gente encarcelada sin saber por qué. Se interesó por bastante de ellos. El 12 de octubre de 1936, en el acto del Paraninfo, llevaba en el bolsillo de su chaqueta, una carta de la esposa del pastor protestante Atilano Coco, que le pedía a D. Miguel que intercediera para que su marido fuera liberado.

En 2006, post mortem, se tuvo que dilucidar en los tribunales la propiedad de unas cartas de Unamuno, en propiedad de Manuel Villén, para su estudio y publicación sin que posteriormente fueran devueltas, Villén declaró que Felisa, la hija de Unamuno, se las había donado en agradecimiento por la publicación de las obras completas del escritor, el juez lo desestimó por la que pasaron a ser propiedad del estado, hoy están en la Casa Museo del escritor.

Desde este espacio, queremos agradecer a Fernando Gómez de Liaño que compartiera con nosotros esta conferencia sobre los pleitos de D. Miguel desde el punto de vista de un jurista.

Unamuno y Galán. Poetas al encuentro.

No es fácil determinar en qué momento se produjo el encuentro personal entre Unamuno y Galán, pero su amistad fue profunda, leal y duradera, compartiendo ambos el gusto por la poesía.

Inconformistas y rebeldes a imposiciones externas que pretendieran limitar su libertad, hermanándose estos dos luchadores por la verdad, aunque les fuese la paz en ello.

El poema: ”Cristu Benditu” representa el punto de arranque de su amistad. En 1899 compuso Unamuno “El Cristo de Cabrera”.

Unamuno admiraba la poesía de Galán, hasta llegó a difundir el nombre de Galán en el Ateneo de Madrid, donde leyó el “Cristu Benditu”. Unamuno hizo saber a Galán: ”cuán de veras admiro su labor cómo le aliento a proseguir en ella”. Sin embargo mantuvo ciertas reticencias iniciales en el empleo del lenguaje popular en los poemas.

Esta admiración era mutua, así también Galán dejó testimonio de su amistad con Unamuno, a quien pedía opinión sobre todo aquello que escribía y aceptaba sus consejos.

Unamuno fue jurado del premio ”La Flor Natural”, el poema merecedor del Premio de Honor fue “El ama” presentado a concurso bajo el lema: ”Fe y Arte”.

Gozaron juntos de un homenaje tributado por intelectuales salmantinos en el curso 1903-04 en cuyo discurso dijo Unamuno: “Comparto el homenaje con el poeta del campo, al que fui uno de los primeros en conocer y que canta al pueblo, mientras que yo, en la medida de mis fuerzas, procuro despertarlo.

…Galán y yo cabemos holgadamente en el campo de la belleza, a cuyo contacto se convierte en poesía todo ideal.

Gabriel y Galán respondió leyendo el poema: ”Brindis”.

Cuando en 1904 Galán recibe un homenaje en Argentina al ser premiado por su poema: ”Canto al trabajo” Unamuno le escribió felicitándole.

Ya no volvieron a verse, aunque se habían prometido hacerlo, pues en enero de 1905, fallece Galán a la edad de treinta y cuatro años. Muerte que sorprende a Unamuno, que le tributa unas palabras de homenaje, entre las que destacamos estas líneas: “Ante una muerte así de uno a quien admiramos y quisimos, no cabe sino acrecentar el cariño y la admiración”.

Unos días después publicó un artículo en el diario salmantino El Castellano, titulado: ”Muerte que da vida” donde dice: ”Nos unía, aun sin acaso saberlo bien nosotros, nuestro común amor a la verdad y hoy en ese santo amor, que es el pan de mi alma, va aislándose poco a poco y en que siento, por serle fiel, desgarraduras de afecto, hoy me alegro de tener para siempre ese amigo em la vida eterna”.

Sobre selección de textos de Francisco Blanco Prieto.

Gracias a todos los que llenaron la sala de La Palabra, interesados por conocer la amistad de estos dos poetas al encuentro. Contamos con la presencia de María Jesús Monforte Britos, nieta del vaquerito a quien Gabriel y Galán escribiera el poema: ”Mi Vaquerito” quien además de recitar el poema dedicado a su abuelo, nos habló de la relación de éste con el poeta y de lo bueno que dicha amistad le procuró.

Fotografías: J. Amador Martín

Félix Montes, Manuel Andrés Sánchez, María Ángeles Gutiérrez Tábara, Elena Díaz Santana, María Jesús Monforte Britos, Luis Gutiérrez Barrio y José Mª Sánchez Terrones

Conferencia “El Méjico de Miguel de Unamuno”

El  29 de septiembre, la asociación de Amigos de Unamuno, llevó a cabo varias actividades para homenajear a D. Miguel en el día de su cumpleaños, de su santo y en el aniversario de su jubilación.Empezamos las actividades preparadas para ese día, con la conferencia del...

Visita al Pozo de la Nieve

El 27 de julio, los Amigos de Unamuno visitaron El Pozo de la Nieve, que según palabras de su presidente Francisco Blanco: ”es un espacio de visita obligada para todos los charros amantes de la intrahistoria local, donde pueden recrear el espíritu caminando entre los...

Artículos / Colaboraciones

 

80 años sin Unamuno


FARO DE VIGO

      Publicado: Sábado, 31 de diciembre de 2016                       

Julio Picatoste, Magistrado de la Audiencia Provincial de Vigo

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En la Nochevieja de 1906, a sus cuarenta y dos años de edad, prefiguraba Unamuno su propia muerte en versos escritos en la soledad nocturna de su estudio; daba así expresión a un “presentimiento misterioso del allende sombrío”. No imaginaba entonces que treinta años después, día por día, el 31 de diciembre de 1936, en la soledad que anubló los últimos días de su vida, oiría por última vez el latido de su pecho agitado. Aquel día de frío y nieve, por entre las paredes de su casa de la calle Bordadores, rondaba cautelosa la muerte, y a las cuatro de la tarde, de forma inesperada y sigilosamente, le sumió en el sueño final. Sentado en su mesa camilla, conversaba con Bartolomé Aragón sobre la situación de una España abismada y desangrada por la guerra civil; ante la visión pesimista de aquel, Unamuno le replica: «¡Dios no puede volverle la espalda a España! ¡España se salvará porque tiene que salvarse!», y seguidamente inclinó su cabeza, hundiendo la barbilla en el pecho. El visitante no se percata de que Unamuno acaba de morir hasta que percibe el olor a quemado de la zapatilla de don Miguel en el brasero. Moría pronunciando dos palabras – Dios, España- sobre las que tanto escribió y que tantas veces le desgarraron por dentro.

Eran días de horror en España, y Salamanca, tomada por los militares, era escenario de una represión brutal. En los primeros momentos, Unamuno, a pesar de su declarado antimilitarismo, apoyó el levantamiento militar. Creyó erradamente que se trataba de enderezar la República. Quizá contribuyó a esta idea el hecho de que el bando del comandante militar de la plaza, Manuel García Álvarez, terminase con un “¡Viva la República!”, que los primeros discursos de Franco y Queipo de Llano invocasen valores como libertad, igualdad y fraternidad, y que la bandera tricolor siguiera ondeando varios días en el ayuntamiento de la ciudad. Pero pronto se le hará patente su tremendo error al comprobar que aquello no era sino la barbarie cainita. No tardará en ver como sus amigos Casto Prieto, alcalde de Salamanca, y el diputado socialista José Manso son asesinados por falangistas venidos de Valladolid; el pastor protestante Atilano Coco es encarcelado y lo mismo ocurre con su muy querido amigo Filiberto Villalobos. Viene luego el asesinato de García Lorca. Aquello ni era rectificación de la República ni nada tenía que ver con la defensa de la civilización occidental cristiana que él predicaba. Aquello era el salvajismo de una guerra incivil. Reconocerá entonces su dramática equivocación: “Qué cándido y qué ligero anduve al adherirme al movimiento de Franco…”

Sobrecogido por el espanto de aquella “guerra sin cuartel, sin piedad, sin humanidad y sin justicia…”, aquella guerra de España contra sí misma, aquel “suicidio colectivo”, volcaba su horror e indignación en su correspondencia privada; faltaba la chispa que le hiciese saltar y revolverse públicamente contra la “salvaje guerra incivil”. La rabia y el dolor contenidos estallarán al fin el 12 de octubre en el conocido enfrentamiento con Millán Astray ocurrido durante el acto dedicado al Día de la Raza en el paraninfo de la Universidad salmantina. Espoleado por las cosas que allí se oyeron y ejerciendo de sumo sacerdote en el templo de la inteligencia, alzó su voz por encima de fusiles y uniformes para decir que “vencer no es convencer” y que “no puede convencer el odio a la inteligencia que es crítica y diferenciadora”; condenó la barbarie, la guerra incivil, el odio que no deja lugar para la compasión. Dijo lo que en aquellos días nadie se hubiera atrevido a decir ante los militares y falangistas que llenaban el paraninfo. Entre el desconcierto general, el acto termina entre gritos exaltados de Millán Astray y el vocerío, brazo en alto, de algunos falangistas.

Sobre este episodio, escribirá Unamuno al escultor vasco Quintín de Torre: “¡Hubiera usted oído aullar a esos dementes de falangistas azuzados por ese grotesco y loco histrión que es Millán Astray”. Aquel acto de arrojo y valentía, además de la pérdida de cargos y honores, le cuesta el confinamiento en su propio hogar.

En sus días de encierro, desahoga su crispación y desesperanza escribiendo unas notas a modo de diario, tal vez bosquejo de un libro proyectado, a las que dio el título de “El resentimiento trágico de la vida.” Es el último y gran monodiálogo agónico y dramático de un hombre fiel a sí mismo, solo, enfrentado a todos, agitado por aquella “salvaje pesadilla”.

Y nada bueno augura para los tiempos de postguerra que él ya no verá: “Cuando se acabe esta salvaje guerra incivil, vendrá aquí el régimen de la estupidización general colectiva y del más frenético terror” (carta a a Lorenzo Giusso, 21-11-1936). Lamentablemente, el tiempo le dio la razón.

Tres días antes de morir, escribe su último poema que cierra el ciclo de su meditatio mortis:

Morir soñando, sí, más si se sueña

morir, la muerte es sueño; una ventana

hacia el vacío; no soñar; nirvana

del tiempo al fin la eternidad se adueña.

Tras la muerte de Unamuno y desaparecida para siempre su voz, Ortega y Gasset escribe: “Temo que padezca nuestro país una era de atroz silencio”. Acertó en su vaticinio. Ni durante “a longa noite de pedra” ni después ha habido en España una voz como la de Miguel de Unamuno, limpia y combativa, apasionada y valiente, respetada dentro y fuera de nuestras fronteras, insobornablemente comprometida con la verdad. Esa voz atronaría hoy ante el insoportable espectáculo de corrupción y desvergüenza, estrago inmundo que asola el país con hediondos niveles de bellaquería y putrefacción; y él, que hizo de la verdad enseña, abominaría de todo discurso impostor que empañase la verdad; él, que dijo que “la inteligencia es lo más revolucionario que hay”, clamaría hoy contra tanta mediocridad sobre peana y tanta ineptitud laureada; y, en fin, rabiosamente independiente, arremetería contra quienes por un plato de lentejuelas hipotecan su independencia y pagan el peaje de la sumisión.

Pero, pese al “atroz silencio” que siguió a su muerte, queda su inmensa obra y su vastísimo epistolario, prolongación de su espíritu deliberadamente desparramado, capaces todavía de agitar y remover espíritus, como él quiso.

Noticias

 

Unamuno en las cortes republicanas. Presentación en Salamanca.

El día 12 de Diciembre se presentó en el Teatro Liceo el libro: “Unamuno en las cortes republicanas”, de Francisco Blanco Prieto, Presidente de Amigos de Unamuno.

Acompañaron al autor en la presentación: Julio López Revuelta, Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Salamanca Enrique Cabero Morán, Vicerrector de la Universidad de Salamanca. Carlos Palomeque López, Profesor Emérito de la USAL. Román Álvarez Rodríguez, Catedrático de Filología Inglesa.

Este libro fue presentado el pasado 18 de julio en el Congreso de los Diputados, contando con la participación del Alcalde de Salamanca Alfonso Fernández Mañueco, Salvador Sánchez Teherán, Diputado de la primera legislatura de la democracia, el también Diputado, José Antonio Bermúdez de Castro y la Presidenta del Congreso Ana Pastor.

Todos los que intervinieron destacaron del libro de Francisco Blanco, el rigor con que está escrito, y resaltaron el arduo trabajo de documentación llevada a cabo por el mismo. Además de resaltar que es un libro que viene a llenar un vacío sobre la actividad real de D. Miguel en esa época convulsa de la historia de España.

Por tanto es un libro necesario para entender mejor la época y el papel desempeñado por este intelectual comprometido con su país, sin parangón.

Fotos Miguel N: Sánchez

Libro – Unamuno en las Cortes Republicanas

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Catálogo de caricaturas de Unamuno

Libro digital

Homenaje a Miguel de Unamuno reflejado en la obra del poeta Alfredo Pérez Alencart y del pintor Miguel Elías, ambos profesores del Estudio salmantino.

Ver en CrearSalamanca

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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