Tertulia Unamuniana: Retratos y esculturas de Unamuno en Salamanca

Retratos y esculturas de Unamuno en Salamanca.

El Ayuntamiento, La Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes y la Asociación Amigos de Unamuno, se sumaron a los actos conmemorativos del octavo centenario de la USAL, con Francisco Blanco Prieto como Comisario de la Exposición “iconografía Unamuniana 1880-2018”

A este homenaje se sumaron artistas salmantinos, de su tierra vasca y de Madrid con cuadros, esculturas e imágenes y representaciones plásticas de una celebridad retratada y silueteada como ninguna otra en la historia. Miles de figuraciones artísticas están repartidas por todo el mundo en museos, hemerotecas, bibliotecas, aulas, colecciones privadas y espacios públicos, imposibilitando mostrar toda la iconografía del personaje.

La imagen de Unamuno ha sido y es una de las más difundidas a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI.

Se dispone en Salamanca, controladas, de 48 retratos y de 15 esculturas.

El mito quijotesco en las novelas de Unamuno

El mito quijotesco en las novelas de Unamuno.

Gran parte de la crítica unamuniana no reparó en la relación de las novelas de Unamuno con Don Quijote, como mito literario ─aclaro─. Las obras de Unamuno fueron ampliamente relacionadas con El Quijote, pero desde un lugar de intertextualidad o de influencia. También se habló del mito quijotesco en Unamuno, pero más en su faceta política, simbólica o filosófica, es decir, de cómo Unamuno tomó la figura de El quijote para explicar el problema de España, la crisis social, económica y cultural que vive España a finales del siglo XIX.

Unamuno fue catalogado de “contradictorio” ya que en su novela “En torno al casticismo” (1895), critica la figura quijotesca como causa de este atraso cultural que vive España, de la sin razón, de la estrechez de este espíritu castellano. Sin embargo, después, en “Vida de don Quijote y Sancho” va a pasar a alabarlo y a proponerlo como una figura a imitar. Unamuno no fue contradictorio ya que no se pueden obviar los diez años que transcurrieron entre medio y los muchos artículos y cartas que escribió en ese periodo. El cambio de opinión de Unamuno fue progresivo, no abrupto. Cambió de opiniones y de creencias ─como todos nosotros─ pero parece que a él no se le perdona que hubiese sido humano.

De la novelística de Unamuno se pueda concluir que:

  • Unamuno tenía plena conciencia de la existencia de El Quijote como mito literario.
  • Conocía perfectamente la existencia de otros «Quijotes» distintos al de Cervantes que se manifiestan a través de diversos tipos.

El mito quijotesco funciona como engranaje de la novelística de Unamuno. Unamuno no reescribe El Quijote, lo que hace es crear personajes que son como don Quijote, que son figuraciones creadas en otras literaturas que se desprende de la obra de Cervantes y que tienen sus propias características…

Prensa, normativas legales e intelectualidad en la Guerra Civil

Prensa, normativas legales e intelectualidad en la Guerra Civil.

Mesa Debate.

Castro Berrojo: El estudio de la propaganda, aparentemente sencillo, tiene que ver con examinar: Quién dice qué, a quién, con qué medios y con qué resultados. El éxito de la propaganda suele basarse en la repetición machacona de los mensajes. Las “Fake news” no son algo nuevo, ya se usaban hace mucho tiempo, noticias y novedades exageradas y amplificadas que el público suele “tragarse”. Se trata, no solo, de enardecer a los propios sino también de tratar de desmoralizar al enemigo.

Martín Lázaro: El escritor Roberto Santiago afirma que «los poderosos tienen “untados” a los medios con la publicidad y otras artimañas. Eso de la independencia periodística es muy relativo y los medios que podíamos llamar más alternativos son peligrosos, primero disparan y luego comprueban la noticia».

Franco y sus generales tuvieron muy presente a la prensa, el cuarto poder, fue una de sus obsesiones, se hacía necesario dominarlo. La Ley de Prensa de 1938 asegura y garantiza el alineamiento de la prensa con la “causa” y, si no, está la censura…

Cuesta Fernández: Tras el Golpe de Estado de 1936 se produjo una implosión en los intelectuales españoles. Decía Unamuno, en agosto de 1936: “Yo no estoy ni a la derecha ni a la izquierda, yo no he cambiado”, después de haber saludado, inicialmente, el alzamiento. El doctor Marañón, desde París el 15 de diciembre de 1937 decía: “Ser fiel al pasado supone muchas veces ser traidor al porvenir”, donde había llegado apoyado y en nombre de la República. Fueron evidentes, entre muchos de los intelectuales del momento, los vaivenes ideológicos.