La política del último Unamuno

La política del último Unamuno

El doctor y catedrático en filosofía don Eduardo Pascual Mezquita en su obra: «La política del último Unamuno«, examina el pensamiento político de Miguel de Unamuno entre 1930 y 1936, enfocado en su reacción ante la Segunda República Española y la Guerra Civil. Pascual Mezquita argumenta que Unamuno pasó de una postura inicialmente favorable a la República a una crítica severa debido a su desilusión con sus derivas autoritarias y sectarias. El libro destaca la defensa inquebrantable de Unamuno por la libertad de expresión y su conflicto abierto con el franquismo, culminando en su famosa confrontación con Millán-Astray en Salamanca. Mezquita utiliza cartas, discursos y ensayos para ilustrar esta evolución y su impacto en la obra y vida de Unamuno.

Excursión Unamuniana. Unamuno en Cantabria

La Asociación de Amigos de Unamuno en Salamanca realizó, del 27 al 30 de mayo de 2024, un viaje a Cantabria siguiendo las huellas de don Miguel de Unamuno por estas tierras. Un magnífico recorrido en el que debemos agradecer los desvelos de Magdalena y de Olga, que nos facilitaron la organización y las visitas de manera perfecta, asignándonos un personal de «guía» que, lo más importante que podemos decir, es que «saben» y así da gusto. (Bueno, por ponerles algún «pero», esas pantagruélicas cenas de despedida ya no están a nuestro alcance). Gracias.

Fotos: Luciano de Dios y Daniel Álvarez

Primer día 

  • Tudanca y Santader

Tras un animado viaje en autobús llegamos a Tudanca. En esta pequeña y tranquila localidad pasó don Miguel 20 días durante el mes de agosto de 1923 invitado por su amigo don José María de Cossio, propietario por entonces de la célebre «Casona de Tudanca». Disfrutamos de una visita guiada por los recuerdos de los personajes que por ella pasaron.

“Aquí en la garganta, desnudo el pecho,
brezo y árgoma, lecho de helecho,
mi sangre canta su canto noble
que cierne luego mata de robles…”

Dedicatoria que Unamuno, en su libro “Rimas de adentro”, realizó a don José María de Cossio.

Península de la Magdalena

Tras una opípara comida en Pejanda, retomamos el viaje hacia Santander, donde teníamos organizada la “base”. Tras la toma de posesión de nuestras habitaciones, realizamos una visita, también muy bien guiada, por el casco antiguo de la ciudad.

Segundo día 

  • Cueva del Soplao

Tras un buen desayuno partimos con dirección a la Cueva del Soplao, una antigua explotación minera situada en lo alto de la Sierra de Arnero (540 metros de altitud), en cuyo interior en 1975 el Speleo Club Cántabro descubrió unas espectaculares cuevas naturales con una gran abundancia de formaciones geológicas que ocupan una longitud de unos 20 kilómetros, de los cuales alrededor de 4 están abiertos al público que las visita.

Entrada a la Cueva del Soplao

  • San Vicente de la Barquera

Finalizada la visita al Soplao, partimos hacia la villa marinera de San Vicente de la Barquera, allí, convenientemente guiados, visitamos los lugares más emblemáticos: La puebla vieja, la iglesia de Santa María de los Ángeles, el antiguo convento de San Luis, el castillo de San Vicente y la Torre del Preboste. Tras ello, en el restaurante “El puente de la maza” (al lado del citado puente), dimos buena cuenta de una “Marmita de Verdel” y unos “Escalopines de ternera al Cabrales”…

San Vicente de la Barquera

  • Comillas

La siesta la hicimos a la vez que visitábamos Comillas, villa noble con un impresionante conjunto arquitectónico de casonas montañesas, edificios medievales y modernistas. Destacar la Universidad Pontificia, el Capricho de Gaudi, el Palacio del Marqués de Comillas (con su Capilla Panteón). ¡Mereció la pena!

La Villa Quijano (El Capricho de Gaudi)

  • Santillana del Mar

Seguimos camino, hacia Santander, y paramos en Santillana del Mar. Un impresionante casco histórico formado por construcciones de piedra, la mayor parte de los siglos XIV al XVIII. Destacan sus palacios de Valverde de las Arenas, de Barreda Bracho, de Benemejís. El ayuntamiento, con su balconada y escudo. La colegiata de Santa Juliana. Las torres del Merino, de don Borgia o de los Velarde. El Museo Diocesano Regina Coeli y numerosas “Casonas”.

Santillana del Mar

 

Tercer día 

  • Castro Valnera

Con nuestro mejor ánimo nos adentramos por el valle del río Miera. Un valle angosto, de color verde intenso, de empinadas cuestas y curvas de infarto. Tras un largo recorrido a través de unos paisajes maravillosos hacemos una primera parada en el Mirador de Covalruyo. Las cabras, que tienen menos vértigo que nosotros, nos acompañaron mientras disfrutábamos del espectáculo. Llegados al Portillo de Lunada, sólo cinco valientes (o muy osados) se deciden a intentar llegar al Pico Valnera: ¡Toda una experiencia!

Pico Valnera

  • Espinosa de los Monteros

El resto hacen un camino más tranquilo por Espinosa de los Monteros, visitando la Casona de Quintin de la Torre, al que Unamuno escribió, al menos, dos cartas y donde, además, según Antonio, participaron en una comedia al aire libre. Juan Manuel, el amable conductor del autobús, regresa a recoger a los caminantes y, una vez reunidos todos, almorzamos.

Espinosa de los Monteros

  • Vega del Pas

Ya de tarde tomamos ruta por el Valle del Pas hasta Vega de Pas, donde, como es obligado para el turismo, degustamos e hicimos las compras de productos pasiegos.

Valle del Pas

  • Cena homenaje

    Como colofón de nuestra estancia en Santader tuvimos una cena en el Barrio Pesquero ¿cómo no?, a base de pescados y mariscos… (Yo diría que retiraron más de la mitad de lo que pusieron encima de la mesa, demasiado para nosotros).

    Cuarto día 

    • Oña

    Después de desayunar dejamos el hotel, pero seguimos con ganas de “marcha”. Subimos el Puerto del Escudo y, tras una parada técnica, nos dirigimos a Oña donde visitamos el impresionante y sorprendente Monasterio de San Salvador de Oña, lugar de eterno descanso de varios reyes, reinas y condes de Castilla y de Navarra. Nos recreamos frente a la estatua de Fray Pedro Ponce de León, otro ilustre desconocido, ya que fue quien inventó el Lenguaje de Signos que hoy utilizan todos los sordos del mundo (este sí que es universal). Disfrutamos también de la hermosa portada de la Iglesia de San Juan.

    Monasterio de San Salvador de Oña

    • Frías

    Nos desplazamos hasta Trespaderne, donde tuvimos el almuerzo para recuperar fuerzas para visitar la hermosa villa de Frías. Realizamos una visita, muy bien guiada, por su iglesia y su hermoso castillo roquero. A pesar de haberlo visto tantas veces uno no deja de sorprenderse por cómo, poco a poco, han ido recuperando su patrimonio estas laboriosas gentes.

    La localidad de Frías

    Desde aquí tomamos camino de regreso a casa con ilusiones renovadas y ganas de más…

    Queremos dar las gracias a todas las personas que han colaborado con nosotros y que con tanto cariño y dedicación nos atendieron:

    • En Salamanca a Magdalena Montero Márquez.
    • En Santader a Olga, de SMART TOUR SANTANDER.
    • En Tudanca a Ángel.
    • En Santander, San Vicente de la Barquera, Comillas y Santillana de Mar a Pilar.
    • En Santander, Castro Valnera, Espinosa de los Monteros y Vega del Pas a Elvira y José Antonio.
    • En Oña a Felix Ángel Martín Puente.
    • En Frías a Edurne.
    • Y no olvidamos a nuestro extraordinario conductor, Juan Manuel, de la empresa HERMANOS MARTÍN.

    Tertulia Unamuniana: Unamuno en Cantabria

    Unamuno en Cantabria

    Unamuno, de quien todos conocemos su afición por los largos paseos, ascendió en 1909 al Castro Valnera, fue un defensor de las asociaciones de excursionistas, tanto que abogaba por su fomento por razones de «patriotismo».

    Don Miguel estuvo en Cantabria en 1923, sólo un año antes de su exilio, invitado por su amigo, el conocido crítico literario y escritor José Mª de Cossío, a su Casona de Tudanca, en el Valle del Nansa. Allí en Tudanca se hará amigo de D. Ventura, el sacerdote, y de D. Escolástico, el maestro. Tras su estancia en Tudanca pasó un par de días en Torrelavega, hospedándose en el Hotel Bilbao. Durante esta visita inicia unas amistades duraderas, entre éstas la que tiene con el Dr. Bernardo Velarde y D. Enrique D. Madrazo.

     

     

    Unamuno y su Bilbao melancólico

    Unamuno y su Bilbao melancólico

    El profesor Diáz Freire nos traslada al Bilbao que siempre recordó don Miguel, aquel «Bochito» de antes de la llegada de la industrialización, aquel Bilbao de 1874 antes de que se iniciase la transformación.

    Dedica Unamuno «Paz en la guerra» a aquel Bilbao que sentía, soñaba y vivía. Describe las calles idealizadas: Cruz, Sombrerería, Banco de España, … y condensa todo su sentimiento en la «Plaza nueva». Nos habla en otros pasajes de las «siete calles» y de los montes Artxanda y Pagasarri. 

    Siente Unamuno tristeza por la pérdida de su Bilbao «Poetico». Un Bilbao que en 1869 tenía 18.000 habitantes y una extensión de 32 Ha. y que pasa a tener 130.000 habitantes y una extensión de 190 Ha. en 1874. «Mi pueblo me es extraño; mi Bilbao ya no existe; por donde un día fueron sus afueras hoy me paseo triste»… La misma queja que mostraría, posteriormente en Salamanca por las «transformaciones súbitas» de los núcleos urbanos y la aparición de los «ensanches».

    «Con la cabeza se memora, con el corazón se re – cuerda» dice Unamuno siguiendo al pensador danés Søren Aabye Kierkegaard. Con la lectura de la obra Mari-Santa, de Antonio de Trueba, recupera Unamuno el interés por volver a «poetizar» Bilbao ya que lo costumbrista no funciona.

    Historia e intrahistoria en Miguel de Unamuno

    Historia e intrahistoria en Miguel de Unamuno

    (Francisco Blanco Prieto, presidente de honor de la Asociación)

    Miguel de Unamuno llamó intrahistoria a la historia de los personajes cotidianos, el pueblo llano, que es quien verdaderamente construye la historia y hace avanzar al mundo.

    La historia suele centrarse en los grandes personajes y los hechos más relevantes, los que Unamuno definió como “islotes”, es decir, aquello que sobrenada en el océano, lo que hay debajo constituye la intrahistoria.

    Reyes, nobles, cortesanos, conquistadores, guerreros, … son habituales en la historia, mientras que la vida del pueblo, las vicisitudes de la plebe son olvidadas (Esto aburre al lector, dicen algunos).

    Unamuno, en su obra “En torno al casticismo”, al término “historia”, definido como “el presente momento histórico, que cristaliza en los libros y registros”, contrapone el de “intrahistoria” que define como “la vida silenciosa de los millones de hombres sin historia que a todas horas del día y en todos los países del globo se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana”.