Unamuno celebrity: entre prestigio y popularidad

Unamuno celebrity: entre prestigio y popularidad.

Unamuno ha sido muy trabajado como intelectual. Lo ha sido menos como “santo cultural”, paradigma que aparece en la Universidad entre Islandia y Eslovenia y, entre ambos, aparecen los “celebrity”, una consideración muy desarrollada en el mundo anglosajón y que, poco a poco, va calando hacia el resto del mundo.

Los intelectuales son aquellos “obreros”, que en vez de trabajar con cosas materiales lo hacen con ideas.

A la altura de 1930, a su regreso del exilio, Unamuno aparece ya como un “planeta solitario” dentro del ambiente intelectual español, realmente no es comparable ni equiparable al resto de autores de su generación.

La idea de “santo cultural” viene de la teoría de que hay ciertos escritores e intelectuales que se convierte en una especie de “santos de comunidades nacionales”, que sufre procesos muy parecidos a lo que pudo haber sido la religión, con postuladores y canonizadores. Tras la muerte del autor aparecen una serie de rituales que rememoran y celebran efemérides y hechos clave del mismo.

La “celebridad” es una intersección entre el intelectual y el santo cultural. Hay todo un paradigma de estudio sobre ello donde aparecen: Rousseau, Byron, Victor Hugo, etc., que fueron auténticas celebridades en su tiempo. Hacia ahí se encaminó don Miguel.

Joan Fuster afirmaba que: “Miguel de Unamuno es algo así como la Conchita Bautista de la cultura… Unamuno y Conchita Bautista tienen la ovación asegurada”. (celebridades, sin duda).

Tertulia Unamuniana: Unamuno y la fiesta de la raza

Unamuno y la fiesta de la raza.

El 15 de diciembre de 1931, Ramiro de Maeztu, que había sido embajador de España en Argentina en 1928 y 1929, abrió la revista Acción Española con un artículo titulado La Hispanidad, que se inicia así: “El 12 de octubre, mal titulado el Día de la Raza, deberá ser en lo sucesivo el Día de la Hispanidad”.

El 12 de octubre de 1935, celebrado en Madrid el Día de la Hispanidad, Ramiro de Maeztu pronunció un discurso en la Real Academia Española, sobre el Descubrimiento y la colonización de América. Con el título “El Día de la Hispanidad” y publicó un artículo en el número inaugural de “Hispanidad”, revista quincenal cuyo primer número está fechado precisamente el 12 de octubre de 1935.

Unamuno se pronunció contra la idea del “Día de la Raza” y el nacionalismo en un discurso en Salamanca el 12 de octubre de 1936, criticando el uso de la fuerza y defendiendo la persuasión, aunque esta acción se considera simbólica y contradictoria ya que en el mismo acto había sido llamado por el bando franquista. Su frase más famosa fue «Venceréis, pero no convenceréis», que alude a que la victoria por la fuerza no implica una convicción real y que la razón, no la barbarie, es lo que debería prevalecer.

Unamuno y su faceta como caminante/flâneur

Unamuno y su faceta como caminante/flâneur.

Para Unamuno, la práctica de caminar es un acto creativo con un profundo sentido simbólico y espiritual. A través de sus escritos vemos cómo caminar es una actividad que le permite conectarse con su entorno y consigo mismo de manera íntima y reflexiva. El ritmo constante de sus pasos le brinda la oportunidad de liberar su mente de preocupaciones y permitir que la creatividad fluya libremente.

Más allá de su lado personal e íntimos, en gran parte de sus obras, Unamuno refleja una clara preocupación por la ausencia de conocimiento y valorización del paisaje castellano.

Situamos al escritor bilbaíno dentro del grupo de escritores y artistas españoles del 98 que, como Baroja, Bayo, Azorín o Regoyos entre otros, a principios del siglo XX, comenzaron a caminar y explorar temas relacionados con el paisaje y el viaje, resultado lógico de una evolución literaria.

Además de sus excursiones por entornos rurales y naturales, Unamuno también se aventura por las calles de diversas ciudades, practicando el arte del flâneur, vagando sin rumbo fijo. En su obra Por tierras de Portugal y España (1911/2018), por ejemplo, Unamuno llega a Braga y adopta el papel de flâneur, caminando al azar, dejándose llevar…

Unamuno no solo explora el entorno que le rodea mientras camina, sino que también se sumerge en un proceso de introspección personal. Este proceso se caracteriza por una interacción de doble dirección, donde el paisaje exterior no solo influye en su estado de ánimo y pensamiento, sino que también le conduce a un estado creativo y meditativo íntimamente conectado con su mundo interior.