ASAMBLEA GENERAL EXTRAORDINARIA DE SOCIOS:

En la sede de la Asociación

 

Sábado 22 de junio de 2024 a las 11,30 horas en primera convocatoria y a las 12 horas en segunda y última.


Tertulia Unamuniana

Unamuno, publicista juvenil


Biblioteca de La Casa de Las Conchas

Miércoles 26 de junio a las 17:30h

Medallón Plaza Mayor. Miguel de Unamuno

Hace 88 años  unamuno-claustrouniversidad«Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso —por llamarlo de algún modo— del profesor Maldonado, que se encuentra entre nosotros. Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil. Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir lo mismo. El señor obispo lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona, y aquí está para enseñar la doctrina cristiana que no queréis conocer. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao y llevo toda mi vida enseñando la lengua española, que no sabéis…»

Próximos eventos

Tertulia: Último miércoles de cada mes

Últimas actividades 

La política del último Unamuno

La política del último Unamuno

El doctor y catedrático en filosofía don Eduardo Pascual Mezquita en su obra: «La política del último Unamuno«, examina el pensamiento político de Miguel de Unamuno entre 1930 y 1936, enfocado en su reacción ante la Segunda República Española y la Guerra Civil. Pascual Mezquita argumenta que Unamuno pasó de una postura inicialmente favorable a la República a una crítica severa debido a su desilusión con sus derivas autoritarias y sectarias. El libro destaca la defensa inquebrantable de Unamuno por la libertad de expresión y su conflicto abierto con el franquismo, culminando en su famosa confrontación con Millán-Astray en Salamanca. Mezquita utiliza cartas, discursos y ensayos para ilustrar esta evolución y su impacto en la obra y vida de Unamuno.

Excursión Unamuniana. Unamuno en Cantabria

La Asociación de Amigos de Unamuno en Salamanca realizó, del 27 al 30 de mayo de 2024, un viaje a Cantabria siguiendo las huellas de don Miguel de Unamuno por estas tierras. Un magnífico recorrido en el que debemos agradecer los desvelos de Magdalena y de Olga, que nos facilitaron la organización y las visitas de manera perfecta, asignándonos un personal de «guía» que, lo más importante que podemos decir, es que «saben» y así da gusto. (Bueno, por ponerles algún «pero», esas pantagruélicas cenas de despedida ya no están a nuestro alcance). Gracias.

Fotos: Luciano de Dios y Daniel Álvarez

Primer día 

  • Tudanca y Santader

Tras un animado viaje en autobús llegamos a Tudanca. En esta pequeña y tranquila localidad pasó don Miguel 20 días durante el mes de agosto de 1923 invitado por su amigo don José María de Cossio, propietario por entonces de la célebre «Casona de Tudanca». Disfrutamos de una visita guiada por los recuerdos de los personajes que por ella pasaron.

“Aquí en la garganta, desnudo el pecho,
brezo y árgoma, lecho de helecho,
mi sangre canta su canto noble
que cierne luego mata de robles…”

Dedicatoria que Unamuno, en su libro “Rimas de adentro”, realizó a don José María de Cossio.

Península de la Magdalena

Tras una opípara comida en Pejanda, retomamos el viaje hacia Santander, donde teníamos organizada la “base”. Tras la toma de posesión de nuestras habitaciones, realizamos una visita, también muy bien guiada, por el casco antiguo de la ciudad.

Segundo día 

  • Cueva del Soplao

Tras un buen desayuno partimos con dirección a la Cueva del Soplao, una antigua explotación minera situada en lo alto de la Sierra de Arnero (540 metros de altitud), en cuyo interior en 1975 el Speleo Club Cántabro descubrió unas espectaculares cuevas naturales con una gran abundancia de formaciones geológicas que ocupan una longitud de unos 20 kilómetros, de los cuales alrededor de 4 están abiertos al público que las visita.

Entrada a la Cueva del Soplao

  • San Vicente de la Barquera

Finalizada la visita al Soplao, partimos hacia la villa marinera de San Vicente de la Barquera, allí, convenientemente guiados, visitamos los lugares más emblemáticos: La puebla vieja, la iglesia de Santa María de los Ángeles, el antiguo convento de San Luis, el castillo de San Vicente y la Torre del Preboste. Tras ello, en el restaurante “El puente de la maza” (al lado del citado puente), dimos buena cuenta de una “Marmita de Verdel” y unos “Escalopines de ternera al Cabrales”…

San Vicente de la Barquera

  • Comillas

La siesta la hicimos a la vez que visitábamos Comillas, villa noble con un impresionante conjunto arquitectónico de casonas montañesas, edificios medievales y modernistas. Destacar la Universidad Pontificia, el Capricho de Gaudi, el Palacio del Marqués de Comillas (con su Capilla Panteón). ¡Mereció la pena!

La Villa Quijano (El Capricho de Gaudi)

  • Santillana del Mar

Seguimos camino, hacia Santander, y paramos en Santillana del Mar. Un impresionante casco histórico formado por construcciones de piedra, la mayor parte de los siglos XIV al XVIII. Destacan sus palacios de Valverde de las Arenas, de Barreda Bracho, de Benemejís. El ayuntamiento, con su balconada y escudo. La colegiata de Santa Juliana. Las torres del Merino, de don Borgia o de los Velarde. El Museo Diocesano Regina Coeli y numerosas “Casonas”.

Santillana del Mar

 

Tercer día 

  • Castro Valnera

Con nuestro mejor ánimo nos adentramos por el valle del río Miera. Un valle angosto, de color verde intenso, de empinadas cuestas y curvas de infarto. Tras un largo recorrido a través de unos paisajes maravillosos hacemos una primera parada en el Mirador de Covalruyo. Las cabras, que tienen menos vértigo que nosotros, nos acompañaron mientras disfrutábamos del espectáculo. Llegados al Portillo de Lunada, sólo cinco valientes (o muy osados) se deciden a intentar llegar al Pico Valnera: ¡Toda una experiencia!

Pico Valnera

  • Espinosa de los Monteros

El resto hacen un camino más tranquilo por Espinosa de los Monteros, visitando la Casona de Quintin de la Torre, al que Unamuno escribió, al menos, dos cartas y donde, además, según Antonio, participaron en una comedia al aire libre. Juan Manuel, el amable conductor del autobús, regresa a recoger a los caminantes y, una vez reunidos todos, almorzamos.

Espinosa de los Monteros

  • Vega del Pas

Ya de tarde tomamos ruta por el Valle del Pas hasta Vega de Pas, donde, como es obligado para el turismo, degustamos e hicimos las compras de productos pasiegos.

Valle del Pas

  • Cena homenaje

    Como colofón de nuestra estancia en Santader tuvimos una cena en el Barrio Pesquero ¿cómo no?, a base de pescados y mariscos… (Yo diría que retiraron más de la mitad de lo que pusieron encima de la mesa, demasiado para nosotros).

    Cuarto día 

    • Oña

    Después de desayunar dejamos el hotel, pero seguimos con ganas de “marcha”. Subimos el Puerto del Escudo y, tras una parada técnica, nos dirigimos a Oña donde visitamos el impresionante y sorprendente Monasterio de San Salvador de Oña, lugar de eterno descanso de varios reyes, reinas y condes de Castilla y de Navarra. Nos recreamos frente a la estatua de Fray Pedro Ponce de León, otro ilustre desconocido, ya que fue quien inventó el Lenguaje de Signos que hoy utilizan todos los sordos del mundo (este sí que es universal). Disfrutamos también de la hermosa portada de la Iglesia de San Juan.

    Monasterio de San Salvador de Oña

    • Frías

    Nos desplazamos hasta Trespaderne, donde tuvimos el almuerzo para recuperar fuerzas para visitar la hermosa villa de Frías. Realizamos una visita, muy bien guiada, por su iglesia y su hermoso castillo roquero. A pesar de haberlo visto tantas veces uno no deja de sorprenderse por cómo, poco a poco, han ido recuperando su patrimonio estas laboriosas gentes.

    La localidad de Frías

    Desde aquí tomamos camino de regreso a casa con ilusiones renovadas y ganas de más…

    Queremos dar las gracias a todas las personas que han colaborado con nosotros y que con tanto cariño y dedicación nos atendieron:

    • En Salamanca a Magdalena Montero Márquez.
    • En Santader a Olga, de SMART TOUR SANTANDER.
    • En Tudanca a Ángel.
    • En Santander, San Vicente de la Barquera, Comillas y Santillana de Mar a Pilar.
    • En Santander, Castro Valnera, Espinosa de los Monteros y Vega del Pas a Elvira y José Antonio.
    • En Oña a Felix Ángel Martín Puente.
    • En Frías a Edurne.
    • Y no olvidamos a nuestro extraordinario conductor, Juan Manuel, de la empresa HERMANOS MARTÍN.

    Tertulia Unamuniana:  Unamuno en Cantabria

    Tertulia Unamuniana: Unamuno en Cantabria

    Unamuno en Cantabria Unamuno, de quien todos conocemos su afición por los largos paseos, ascendió en 1909 al Castro Valnera, fue un defensor de las asociaciones de excursionistas, tanto que abogaba por su fomento por razones de «patriotismo». Don Miguel estuvo en...

    Unamuno y su Bilbao melancólico

    Unamuno y su Bilbao melancólico

    Unamuno y su Bilbao melancólico El profesor Diáz Freire nos traslada al Bilbao que siempre recordó don Miguel, aquel "Bochito" de antes de la llegada de la industrialización, aquel Bilbao de 1874 antes de que se iniciase la transformación. Dedica Unamuno "Paz en la...

    Historia e intrahistoria en Miguel de Unamuno

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    Historia e intrahistoria en Miguel de Unamuno (Francisco Blanco Prieto, presidente de honor de la Asociación) Miguel de Unamuno llamó intrahistoria a la historia de los personajes cotidianos, el pueblo llano, que es quien verdaderamente construye la historia y hace...

    Artículos / Colaboraciones

    Matando a Miguel de Unamuno


    FARO DE VIGO

    Publicado: 13 de enero de 2024

    Matando a Miguel de Unamuno

    Julio Picatoste, Magistrado Jubilado. Audiencia Provincial de Pontevedra.
    Académico de número de la Real Academia Gallega de Jurisprudencia y Legislación

    Leer artículo

    I

    El 31 de diciembre de 1936, sobre las cuatro de la tarde, Miguel de Unamuno recibe en su casa de la calle Bordadores al falangista Bartolomé Aragón, visita que previamente este había concertado con Rafael, hijo del rector. Ambos se sientan en torno a la camilla, al calor del brasero y charlan. Aragón acudía con el propósito de enseñarle una publicación falangista que Unamuno, contrario a la ideología de Falange, rechaza y no quiere ver. En un momento determinado, cuando el visitante, comentando la horrible situación de España en aquellos días, dice que parece que Dios hubiera dado la espalda a España, don Miguel, inclinándose sobre la camilla, da un puñetazo en la mesa y alterado dice: “¡No! ¡Eso no puede ser, Aragón! Dios no puede volverle la espalda a España, España se salvará porque tiene que salvarse”. Esas fueron las últimas palabras de Unamuno en vida. Sus ojos se cierran y la barbilla se hunde en su pecho. Se hace el silencio, hasta que Aragón se percata de que don Miguel acaba de morir. Asustado, sale del cuarto desencajado dando voces a las que acude la empleada doméstica, Aurelia, que estaba en la cocina.

    Esta es, en forma resumida, la versión tradicional que recogen numerosas y autorizadas biografías acerca del modo en que se produjo la repentina muerte de Unamuno, atribuida, según el certificado emitido por el médico y profesor universitario Adolfo Núñez, amigo personal de Unamuno, a una hemorragia bulbar. Frente a este relato se alzan quienes últimamente han dado en sostener que se trata de una versión oficial que falsea y oculta la realidad de lo ocurrido, toda vez que, dicen, el rector salmantino no falleció de muerte natural, sino asesinado.

    Primero fue el cineasta Manuel Menchón con su documental Palabras para un fin del mundo; en él se esgrime la tesis de un Unamuno víctima de un homicidio (o asesinato, no se aclara) cuya autoría, según todas las sospechas claramente insinuadas en el film, se orientan hacía la persona que estaba con él en el último momento, Bartolomé Aragón. Luego es Luis García Jambrina, profesor salmantino y director de la revista Cuadernos de la Cátedra Miguel de Unamuno que edita la Universidad de Salamanca, quien se suma a la tesis y escribe con Menchón el libro La doble muerte de Unamuno, que pone negro sobre blanco la tesis sostenida en el antes citado documental. Sobre ambos escribí un artículo en este mismo diario criticando la extrema debilidad de la tesis por ellos defendida. Y como no hay dos sin tres, acaba de publicarse el libro Miguel de Unamuno: ¿Muerte natural o crimen de Estado? de Carlos Sá Mayoral que, para hacer más goloso el libro, se adorna con el siguiente subtítulo: Henry Miller y Francisco Franco en la desaparición del escritor. La teoría es la misma: Unamuno no muere de muerte natural; pero va más allá que Menchón y Jambrina al atribuir a Franco la orden de matar a Unamuno.

    No puedo sino discrepar de una tesis que me parece sustentada en un cúmulo de inferencias artificiosas. Como veremos luego, de unos datos ciertos Sá Mayoral extrae unas conclusiones que, carentes de todo vínculo o relación lógica, no son, al cabo, sino mera especulación. Porque, en definitiva, lo que el autor hace es entregarse a la conjetura de lo que piensa pudo ocurrir, sin reparar en que hay otras varias posibilidades; obviamente, elige la que interesa a su tesis; en suma, el discurso avanza hilvanado de hechos que se imaginan como posibles, para terminar en un salto mortal o pirueta de la inventiva carente de toda autoridad. Todo termina en una suposición personal e inconsistente, toda vez que la tesis elegida admite tantas infirmaciones que la conclusión carece de razonabilidad y deviene inaceptable. Se me dirá que adopto una perspectiva judicial (no voy a llamarla deformación profesional). Cierto. Será, entonces, oportuno recordar aquí que, con algunas diferencias, la labor del juez y la del historiador, como reiteradamente se ha dicho por tantos autores, tienen cierta similitud: en ambos casos se trata de reconstruir un hecho pasado; por más que ambos quehaceres se rijan por reglas diferentes, los dos buscan la verdad de lo ocurrido. En este sentido, en modo alguno puede afirmarse como verdadero que la muerte de Unamuno fuera consecuencia de un homicidio voluntario. Llama la atención que en un programa de la SER (“Acontece que no es poco”), la periodista Nieves Concostrina haya relatado los últimos días de Unamuno para terminar afirmando de forma rotunda que muere asesinado en su domicilio, sin advertir que se trata de mera conjetura alimentada por algunos, pero que en modo alguno
    estamos ante un hecho verificado, y, por lo tanto, no se puede dar como verdad histórica, que es lo que la periodista indebidamente hace.

    Como he dicho líneas atrás, Sá Mayoral afirma haber encontrado nuevas pruebas que abonan la tesis que él postula. Mas he de repetir que, a mi juicio, de esos hallazgos no puede extraerse la afirmación de la muerte violenta de Unamuno. Todo ese relato, como en su día el de Menchón y Jambrina, no es más que una divagación imaginativa de algo que se enuncia como posible, pero que de ninguna manera aparece como indefectible. Las conclusiones que extrae de los datos de nuevo hallazgo se sustentan en la elección de una posibilidad de entre varias sin que el enlace pueda ser avalado por razón o dato objetivo alguno que pudiera, al menos, fundar una afirmación de mínima seriedad y consistencia.
    En suma, la ausencia de pruebas se suple con el encadenamiento de posibilidades o pareceres más imaginados que fundados. Lo que Sá Mayoral hace comporta una distorsión epistémica recusable. La imaginación sobre lo posible es libre, tan libre que dispone de varios caminos, pero la verdad es única y solo tiene un camino, el de la certeza.

    II

    El 12 de octubre del primer año de la guerra civil, tiene lugar en el Paraninfo de la Universidad salmantina- templo de sabiduría del que Unamuno era su sumo sacerdote – un sonado incidente entre el rector y Millán Astray. El primero, espoleado por los discursos que acaba de oír y habiendo sido testigo atónito de la barbarie desatada en aquellos días, en un gesto de arrojo y coraje, se revuelve contra aquella incivil guerra civil, y a militares y falangistas dice que “vencer no es convencer” y que ellos no son sino la fuerza bruta que es contraria a la razón.

    Con aquella bomba inesperada, Unamuno se ha puesto a los rebeldes en contra. Se recluye en su casa, y en la calle, frente a su domicilio, terminan por ponerle días después un policía vigilante que tenía orden de dispararle si le veía subirse a un automóvil, según Felisa, hija de Unamuno, cuenta a la biógrafa estadounidense Margaret Rudd. No quieren que figura tan relevante, de proyección internacional, pueda hablar libremente en el extranjero contando las atrocidades de la guerra.
    Don Miguel mantiene por aquellos días correspondencia con Arthur Miller que se encontraba en Francia; el 7 de diciembre de 1936 le dice: “Y lo más triste de todo esto es que todos esos españoles inteligentes y de veras patriotas que están ahí, en Francia y en otras partes, huidos, emigrados, desterrados no podrán ya volver a su patria. Y yo cuando pueda evadirme de esta prisión tendré que desterrarme, a mis más que 72 años, arruinado y con cuatro hijos todavía a mi cargo, a ganarme la vida con ellos…cómo? donde?” [sic]. Y más adelante añade: “Basta y venga ese libro. Y venga también el Bastar Death de su amigo. Me ayudarán a distraer mis pesares hasta el día en que pueda escapar de esta cárcel manicomio que es hoy mi patria en que se destrozan mutuamente dos bandas de energúmenos envenenados”.
    Esta carta es interceptada por el Servicio de Información Militar (SIM), y Salvador Múgica, coronel jefe al frente de dicho organismo, dirige un oficio al Jefe de los Ejércitos de Operaciones – cargo que desempeñaba Franco- en el que le da cuenta de que el rector salmantino “apunta el deseo de huir al extranjero”.

    Para Sá Mayoral, esta información es la causa de que Franco decidiese ordenar la muerte de Unamuno. Es decir, está estableciendo una relación causa-efecto entre la noticia del propósito de huida de Unamuno y la decisión de acabar con su vida para impedirlo. Esta relación causa-efecto está inexplicada; es meramente supuesta o imaginada Es una conclusión brusca que carece de apoyatura probatoria. Para que pueda hablarse de una relación causa-efecto, es preciso que ambos extremos, es decir, el hecho-causa y el hechoefecto estén acreditados como existentes y ciertos. En este caso, lo que se toma como causa – comunicación a Franco del propósito de Unamuno- es hecho cierto; pero lo segundo, lo que se tiene por efecto, en modo alguno está probado. ¿Dónde consta que Franco hubiese decidido ordenar la muerte de Unamuno? ¿Por quién o por qué lo sabemos? No hay ninguna prueba, indicio colateral ni dato objetivo alguno que permita constatar la toma de tan drástica decisión por Franco. Por consiguiente, no cabe hablar de relación de causa a efecto. Pero es que, y ya desde otra perspectiva, no cabe identificar enlace razonable entre la información servida a Franco y la decisión de acabar con la vida del rector salmantino. Es una deducción arbitraria, mera suposición del autor. O dicho de otro modo, para que una deducción sea válida se hace necesario que entre premisa y conclusión exista una relación de consecuencia lógica, inmune e indemne a cualquier infirmación. Estas exigencias de buena argumentación no se dan en el enlace deductivo que el autor establece entre el conocimiento de una previsión de Unamuno -más o menos lejana o hipotética- de dejar España y la decisión de urdir un plan para matar a Unamuno.

    Deducir consiste en sacar de una o varias proposiciones una proposición nueva que es la consecuencia necesaria de aquellas, en virtud solamente de las leyes lógicas (R. Jolivet, Tratado de Filosofía, I). Los especialistas en técnicas de argumentación, afirman que uno de los errores más  comunes, causa de falacias, es el olvido de las alternativas, y este olvido sobreviene cuando se acepta la primera que se nos ocurre, o bien -añado yo- cuando se opta por la que interesa a los fines del objetivo perseguido. Hipotéticamente, y puestos a imaginar, ante la noticia de una eventual huida de Unamuno, cabían otras reacciones posibles antes de llevar a cabo un asesinato de inevitables resonancias internacionales: la indiferencia de Franco, el refuerzo de la vigilancia, la espera a que el plan de huida se pusiese efectivamente en marcha o, en fin, la adopción de medidas para impedir materialmente la huida. Adviértase, por otra parte, que en algunas cartas Unamuno comenta la dificultad, por no decir imposibilidad, de huir al extranjero, cuando sus hijos y su nieto Miguelín le necesitaban aquí en España. ¿A dónde ir? ¿Cómo subsistir?
    Comoquiera que la correspondencia de don Miguel era interceptada por el SIM, no es extraño que este servicio conociese su resignado desistimiento de la idea de marchar a otro país.

    III

    Vayamos ahora al escenario de la muerte. Sabemos que Unamuno está acompañado por Bartolomé Aragón, cuya visita había sido concertada previamente con su hijo Rafael. Que don Miguel muere mientras permanece con el visitante, sentados ambos al calor de la mesa camilla, es un hecho incontestable. Según la versión de Sá Mayoral, la visita de Aragón a Unamuno tiene el concreto objetivo de matar a Unamuno en su propio domicilio. Según el mismo autor, habría actuado previo concierto con otra u otras personas, luego aparecidas en el escenario del presunto crimen, ejecutores de los que no se tiene la más mínima noticia y han permanecido en la ignorancia de los investigadores durante décadas.
    Es obligado destacar el muy relevante testimonio del rector Esteban Madruga; este, en dos ocasiones, y por escrito, cuenta que la misma tarde que Bartolomé Aragón acudía a visitar a don Miguel es el propio Aragón quien le pide que le acompañe en la visita, pero Madruga se disculpa porque tenía que acudir a un entierro; por eso va con él solo hasta la puerta misma de la vivienda de Unamuno, donde le deja y prosigue para atender a aquel compromiso; y más tarde, después del entierro, cuando vuelve ya había ocurrido el fallecimiento. Es de todo punto evidente que del testimonio de Madruga resulta la imposibilidad de que Aragón acudiese a casa de don Miguel para, en colaboración con otros, llevar a cabo el premeditado plan homicida. De ser ese su plan y su propósito, es obvio que no se le habría ocurrido invitar al rector Madruga a que le acompañase en la visita a Unamuno.
    Pero detengámonos en la versión de Sá Mayoral y analicemos ese presunto plan homicida. Es desde luego absolutamente incomprensible, por descabellado y absurdo, que en la hipótesis de que Franco hubiera ordenado matar a Unamuno para impedir que huyese al extranjero, hubiese decidido hacerlo en su propio domicilio, a la luz del día, con una persona presente en la casa -Aurelia- y el riesgo de que apareciese alguna de las hijas de Unamuno. Precisamente, una de ellas estaba en el momento de los hechos en la vivienda contigua, atendiendo a una enferma, y la otra había salido con el nieto de Unamuno a ver los Belenes. Ni al más torpe estratega ni al sicario más necio se le hubiera ocurrido semejante plan para acabar con la vida de una persona, con idea, además, de darle luego apariencia de muerte natural. Si la razón que lleva a Franco a dar orden de acabar con el rector era la posibilidad de su huida al extranjero, y puesto que estaba constantemente vigilado, podía haber esperado a que tal plan se pusiese en ejecución, esto es, que don Miguel saliese de su domicilio con idea de emprender la huida para que el vigilante obrase
    según las instrucciones que, al parecer, había recibido, o que fuese conducido a las afueras de la ciudad para ser allí asesinado como ocurrió con tantos otros infortunados salmantinos. Porque es llamativo que tantos resultaran “ejecutados” fuera de la ciudad, en las cunetas y cementerios, y para Unamuno se organizase una muerte a domicilio y con testigos.

    Menchón y Jambrina hacen de Aragón el único ejecutor de la muerte de Unamuno. No decían de qué modo se habría perpetrado el homicidio o asesinato; no era imaginable una acción violenta, solo cabría el envenenamiento, pero tampoco se entiende de qué modo este se habría llevado a cabo en el curso de la conversación de ambos en torno a la camilla.  Es evidente que Bartolomé Aragón no podía haber dado muerte a Unamuno por sí solo. Entonces, Sá Mayoral recurre a la posible presencia de una o dos personas más que hubiesen accedido al domicilio para acabar con la vida del rector salmantino. En lo que alcanzo a conocer, es la primera vez que se sitúan en el escenario de la muerte otras personas. Para justificar esta novedad, Sá Mayoral se basa en el testimonio del periodista salmantino Daniel Domínguez, según el cual un hijo de la asistenta Aurelia le dijo que esta le había revelado que aquel día habían accedido a la casa de Unamuno tres personas. Se trata de un testimonio de referencia lejana, no inmediata: el testigo lo oye de un hijo de Aurelia quien a su vez lo habría oído de esta; se trataría, pues, de un testigo de tercera
    mano, largo recorrido testimonial que debilita seriamente su credibilidad, debilidad que la hace tributaria de precisiones y aclaraciones para su debido contraste y verificación. Al margen de esta debilidad probatoria, ocurre, por otra parte, que Daniel Domínguez se refiere a un hijo de Aurelia que vivía en Salamanca, dato que desmiente Francisco Blanco Prieto, profundo y exhaustivo conocedor de la vida de Unamuno, por el que sabemos que no se conoce hijo alguno de Aurelia que viviese en Salamanca, toda vez que mientras ella habitó en dicha ciudad, sirviendo en casa de Unamuno, estuvo soltera, y su descendencia nunca vivió en Salamanca. Absolutamente inútil, pues, aquel testimonio quebradizo que Mayoral invoca. Pero es que, por otra parte, hemos de volver al testimonio de calidad de Esteban Madruga –testigo directo y coetáneo de los hechos – que acompañó a Aragón hasta la puerta de la casa de Unamuno y no da noticia de persona alguna que le acompañase o esperase. Por consiguiente, debe abandonarse esa fantasmagórica figura del tercer hombre que se diluye en un enredo de contradicciones y testimonios de
    referencia.
    Y aún más, refiriéndose a la rápida segunda edición del libro de Sá Mayoral, donde refiere otro testimonio más a favor del tercer hombre, el de Clemente Bernal, sobrino de Aurelia, Blanco Prieto da cuenta de su larga conversación con una de las hijas de Aurelia, Charo, quien le confirmó rotundamente que, según información de su madre, no hubo tercer hombre alguno que accediese a la casa y que Unamuno estuvo reunido solo con Bartolomé Aragón.

    Otras consideraciones podrían traerse a colación si no contara con limitación de espacio.
    Solo he dado cuenta de las que, a mi juicio, saltan a la vista, suficientes para desautorizar la versión y suposiciones de Sá Mayoral que en modo alguno puede valer como verdad histórica. Para el lector interesado en ahondar en el tema, le remito al magnífico y exhaustivo trabajo de Blanco Prieto “Muerte de Unamuno. ¿Crimen de Estado o muerte natural?”, publicado en Academia.edu.
    En suma, aquella última tarde de diciembre de 1936, cuando en torno le rondaba cautelosa la muerte, sigilosamente se acercó a Miguel de Unamuno, al que halló deshecho del duro  bregar, y, silenciosamente lo envolvió en su manto gélido, tal como él, treinta años antes, había presentido por obra misteriosa del allende sombrío, y así, a la luz del brasero como lámpara funeraria, se detuvo el latido de su pecho agitado. 
    Ya a poco de morir, hubo de sufrir Unamuno el indigno expolio de sus exequias. Los falangistas, queriéndolo hacer suyo, queriendo hacer de su gloria bendición de sus camisas azules, se apoderaron del entierro para imponer sus rituales mortuorios, a él, que tanto los repudió y reprobó en vida.

    Nadie imaginaba que décadas después volverían algunos a hurgar en su final, para darle una muerte nueva y no dejarle ni morir en paz.

    LA MUERTE DE UNAMUNO FUE NATURAL, IMPREVISTA Y REPENTINA

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    Después del artículo "La  redoble muerte de Unamuno" ,  Francisco Blanco,  Presidente de la Asociación Amigos de Unamuno, nos entrega este nuevo artículo con el título: "La muerte de Unamuno fue natural, imprevista y tempentina". En el que se pretende clarificar  y...

    «LA REDOBLE MUERTE DE UNAMUNO» Aclaración de ideas indocumentadas

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    Ante la publicación del libro "La  doble muerte de Unamuno"  de Jambrina y Menchón,  Francisco Blanco,  Presidente de la Asociación Amigos de Unamuno, escribe este artículo con el título: "La redoble muerte Unamuno". Os invitamos a leer la opinión de uno de los...

    80 años sin Unamuno

    FARO DE VIGO Publicado: Sábado, 31 de diciembre de 2016 Julio Picatoste, Magistrado de la Audiencia Provincial de Vigo   En la Nochevieja de 1906, a sus cuarenta y dos años de edad, prefiguraba Unamuno su propia muerte en versos escritos en la soledad nocturna de...

    Noticias

    Miguel de Unamuno, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca

    Miguel de Unamuno, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca

    Miguel de Unamuno, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca. Fue en 2012 cuando el Ayuntamiento de Salamanca presidido por Alfonso Fernández Mañueco, restituyó a Unamuno su acta de concejal, nombrándole al mismo tiempo Hijo Adoptivo de Salamanca y concediéndole la póstuma Medalla de Oro de la ciudad, recuperando con estos gestos la memoria política y social del vecino más ilustre que ha tenido la capital charra. La Universidad de Salamanca se sumó el pasado día 6 de marzo al reconocimiento universitario a don Miguel de Unamuno y Jugo, con motivo del centenario de su destierro a Fuerteventura en 1924, concediéndole la máxima distinción académica que otorga el Estudio desde su fundación, traducida en el Doctorado Honoris Causa a título póstumo, en un protocolario acto...

    Congreso Dimitri Cantemir – Bucarest

    Desde la Asociación de Amigos de Unamuno de Salamanca, tenemos el orgullo de comunicar que nuestro Presidente de Honor Francisco Blanco Prieto, ha sido distinguido en Bucarest (Rumanía) con la Medalla Conmemorativa del Congreso que se está celebrando en ese país para honrar la memoria del gran intelectual rumano Dimitri Cantemir, por los 350 años de su nacimiento y los 300 años de su muerte.

    Francisco Blanco Prieto: Presidente de Honor de la AAU

    Francisco Blanco Prieto: Presidente de Honor de la AAU

    El 18 de mayo, los miembros de la Asociación de amigos de Unamuno, tuvimos una comida de fraternidad en la que quisimos agasajar a nuestro presidente saliente y dar la bienvenida a la nueva presidenta de Amigos de Unamuno. Estas son las palabras que Elena Díaz Santana, pronunció en ese acto, donde nombramos a Francisco Blanco Prieto Presidente de Honor de la Asociación Amigos de Unamuno de Salamanca. Palabras para el Presidente de Honor: Esta asociación fue creada por Francisco Blanco Prieto junto a los socios fundadores de la misma, que lo acompañamos en este proyecto que él definía como ilusionante, y que se hizo realidad en noviembre de 2014. Así presentaba él mismo la asociación a la sociedad salmantina: “Aspiración que llevamos tiempo cocinando en los fogones de la esperanza con...

    Catálogo de caricaturas de Unamuno

    Libro digital

    Homenaje a Miguel de Unamuno reflejado en la obra del poeta Alfredo Pérez Alencart y del pintor Miguel Elías, ambos profesores del Estudio salmantino.

    Ver en CrearSalamanca

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    Conferencias en vídeo

    LAUREL POÉTICO

    • Poemario editado en Junio de 2020 con  la colaboración del Ayto. de Salamanca

    Exposiciones organizadas por la asociación

    Exposición Unamuno Profesor y Rector

    Exposición Unamuno Profesor y Rector

    Francisco Blanco, presidente de la Asociación de Amigos de Unamuno, es el comisario de la exposición: "Miguel de Unamuno, Profesor y Rector": ( 1864-1936). Se puede visitar en la Sala de Exposiciones Patio de Escuelas. Está patrocinada por la Casa Museo Unamuno, La...

    EXPOSICION DE CARICATURAS. CERTAMEN

    EXPOSICION DE CARICATURAS. CERTAMEN

    Magnífica e inédita exposición de caricaturas de Miguel de Unamuno en el Palacio de la Salina (Diputación de Salamanca). Se divide en tres apartados: de la época, actuales y seleccionadas del certamen. En la muestra se puden ver obras de dibujantes de la talla de Luis...

    Exposición iconografía unamuniana

    Exposición iconografía unamuniana

    La sala de exposiciones de San Eloy acoge la muestra Iconografía Unamuniana, que reúne diferentes obras de más de un centenar de artistas como homenaje a uno de los rectores más famosos de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno. La exposición, que recoge 127...

    Vídeo documental

    UNAMUNO EN ALTO SOTO DE TORRES

    Miguel de Unamuno, siempre con nosotros.

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