Tertulia Unamuniana: Unamuno en Cantabria

Unamuno en Cantabria

Unamuno, de quien todos conocemos su afición por los largos paseos, ascendió en 1909 al Castro Valnera, fue un defensor de las asociaciones de excursionistas, tanto que abogaba por su fomento por razones de «patriotismo».

Don Miguel estuvo en Cantabria en 1923, sólo un año antes de su exilio, invitado por su amigo, el conocido crítico literario y escritor José Mª de Cossío, a su Casona de Tudanca, en el Valle del Nansa. Allí en Tudanca se hará amigo de D. Ventura, el sacerdote, y de D. Escolástico, el maestro. Tras su estancia en Tudanca pasó un par de días en Torrelavega, hospedándose en el Hotel Bilbao. Durante esta visita inicia unas amistades duraderas, entre éstas la que tiene con el Dr. Bernardo Velarde y D. Enrique D. Madrazo.

 

 

Unamuno y su Bilbao melancólico

Unamuno y su Bilbao melancólico

El profesor Diáz Freire nos traslada al Bilbao que siempre recordó don Miguel, aquel «Bochito» de antes de la llegada de la industrialización, aquel Bilbao de 1874 antes de que se iniciase la transformación.

Dedica Unamuno «Paz en la guerra» a aquel Bilbao que sentía, soñaba y vivía. Describe las calles idealizadas: Cruz, Sombrerería, Banco de España, … y condensa todo su sentimiento en la «Plaza nueva». Nos habla en otros pasajes de las «siete calles» y de los montes Artxanda y Pagasarri. 

Siente Unamuno tristeza por la pérdida de su Bilbao «Poetico». Un Bilbao que en 1869 tenía 18.000 habitantes y una extensión de 32 Ha. y que pasa a tener 130.000 habitantes y una extensión de 190 Ha. en 1874. «Mi pueblo me es extraño; mi Bilbao ya no existe; por donde un día fueron sus afueras hoy me paseo triste»… La misma queja que mostraría, posteriormente en Salamanca por las «transformaciones súbitas» de los núcleos urbanos y la aparición de los «ensanches».

«Con la cabeza se memora, con el corazón se re – cuerda» dice Unamuno siguiendo al pensador danés Søren Aabye Kierkegaard. Con la lectura de la obra Mari-Santa, de Antonio de Trueba, recupera Unamuno el interés por volver a «poetizar» Bilbao ya que lo costumbrista no funciona.

Historia e intrahistoria en Miguel de Unamuno

Historia e intrahistoria en Miguel de Unamuno

(Francisco Blanco Prieto, presidente de honor de la Asociación)

Miguel de Unamuno llamó intrahistoria a la historia de los personajes cotidianos, el pueblo llano, que es quien verdaderamente construye la historia y hace avanzar al mundo.

La historia suele centrarse en los grandes personajes y los hechos más relevantes, los que Unamuno definió como “islotes”, es decir, aquello que sobrenada en el océano, lo que hay debajo constituye la intrahistoria.

Reyes, nobles, cortesanos, conquistadores, guerreros, … son habituales en la historia, mientras que la vida del pueblo, las vicisitudes de la plebe son olvidadas (Esto aburre al lector, dicen algunos).

Unamuno, en su obra “En torno al casticismo”, al término “historia”, definido como “el presente momento histórico, que cristaliza en los libros y registros”, contrapone el de “intrahistoria” que define como “la vida silenciosa de los millones de hombres sin historia que a todas horas del día y en todos los países del globo se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana”.

Tertulia Unamuniana: El hereje Unamuno de Pildain

El hereje Unamuno de Pildain

El obispo de la diócesis de Canarias entre 1936 y 1966 don Antonio Pildain Zapiain, nacido en Lezo (Guipúzcoa) el 17 de enero de 1890 y fallecido en Las Palmas de Gran Canaria el 7 de mayo de 1973, fue un enemigo acérrimo de don Miguel. Escribió el 19 de septiembre de 1953 una carta pastoral con el título: Don Miguel de Unamuno, hereje máximo y maestro de herejías.

Acusaba Pildain a Unamuno de «El mayor hereje español de los tiempos modernos» por afirmar que: «Fe no es creer lo que no vimos, si no crear lo que no vemos, crearlo, vivirlo y consumirlo», «La fe es querer que dios exista», «La fe consiste en crear a dios», «La incertidumbre aliada a la desesperación forma la base de la fe», «La fe que no duda es muerta»… y así siguió relatando hasta 45 puntos.

No solo se puso en contra de la creación de la «Casa Unamuno» en Salamanca, en 1964, también se opuso  a la apertura de la «Casa museo Pérez Galdós» en Las Palmas por parecidas razones.

 

Miguel de Unamuno en la prensa salmantina

Miguel de Unamuno en la prensa salmantina

Conferencia impartida por Jesús Málaga, con fotografías de Salamanca de Vicente Sierra Puparelli.

Jesús Málaga ha seguido la trayectoria de Unamuno en la prensa salmantina, sabiendo que el seguimiento que se le hizo fue total. Málaga se detuvo en algunos episodios que le tocó vivir a D. Miguel, haciendo una selección de los mismos, por considerar el conferenciante que fueron de los hechos más relevantes que le tocó vivir a Unamuno, como ciudadano implicado y comprometido no solo en la vida pública sino también en la universitaria, como concejal, rector, etc.

Os dejamos aquí unos pocos ejemplos de acontecimientos en los que se implicó D. Miguel, el caso de los tres niños del hospicio salmantino ahogados en la pesquera del río, cuando realizaban una excursión junto a otros ochenta niños más.

El caso Boada, en que Unamuno escuchó el  desgarrador grito de sus habitantes ante la indigencia en la que vivían. Intervino también en la crisis del textil bejarano, participando en mítines donde se ponía de manifiesto la carestía y desabastecimiento de productos de primera necesidad.

En otro orden de cosas, Jesús Málaga ahondó en la implicación de Unamuno en la realización en la ciudad del busto del catedrático de Derecho Penal, Dorado Montero que abogaba por el trato humano a los presos. Destacando que su funeral fue multitudinario y que unas quinientas personas fueron hasta el cementerio civil, donde fue enterrado el catedrático, hecho este que enfadó mucho a D. MIguel.