Unamuno en Hendaya. La familia en Hendaya

Unamuno en Hendaya. La familia en Hendaya.

Luis Miguel Santos Unamuno, bisnieto de Unamuno, nos hace un descripción cercana e intimista de las vicisitudes de una familia separada por la circunstancia del destierro, primero obligado y posteriormente voluntario, de don Miguel de Unamuno.

Aunque la familia pasa algún tiempo con él más allá de la frontera, lo cierto es que este período se convirtió en un continuo ir y venir de los familiares para reunirse con don Miguel.

No solo don Miguel practicaba la «epistolomanía», doña Concha y sus hijos e hijas, además de escribir y contestar a lo recibido, hacían transcripciones de las recibidas personalmente para hacerlas llegar al resto de la familia.

 

Unamuno en Hendaya. Amigos en Hendaya y visitantes

Unamuno en Hendaya. Amigos en Hendaya y visitantes.

A pesar de que hemos oído muchas veces que Unamuno era un hombre de carácter difícil, de pocos amigos, de difícil trato, lo cierto es que durante su larga estancia en Hendaya don Miguel recibió múltiples visitas de familiares y amigos. 

Unamuno lo que realmente disfrutaba era de «la soledad», así lo escribió en múltiples ocasiones pero, eso sí, era una soledad buscada y deseada. Lo cierto es que nunca le faltaron amigos y acompañantes y durante su período de destierro le visitaron intelectuales, artistas, periodistas, curiosos, familia, sin faltar algunos políticos e, incluso, agentes del orden.

 

 

Unamuno en Hendaya. Vida cotidiana en la frontera

Unamuno en Hendaya. Vida cotidiana en la frontera

Unamuno, en su estancia en el destierro, no tuvo una vida nada parecida a la que llevaba en Salamanca. En Hendaya recibe visitas pero no tiene familia a la que atender. En Salamanca desarrollaba distintas actividades y «cargos» que le ocupaban mucho tiempo. Dispone de mucho tiempo, lo aprovecha para cerrar varios de sus libros y comienza su gran obra poética, en extensión y compromiso, «El cancionero». En cuanto a su actividad como publicista en prensa se propone «no escribir nada en España» mientras dure la dictadura; no lo cumplirá del todo y, así, en «La Voz de Guipúzcoa» aparecerán varios escritos suyos, unos bajo pseudónimo y otros sin firma, (Hasta que Martínez Anido interviene o obliga al periódico a dejar de publicarlo). Lo compensaría ampliamente con innumerables artículos en prensa extranjera, sobre todo en la americana.

Eso sí, a través de «Hojas libres» y «Caras y Caretas», no cesará en su empeño de criticar duramente a la dictadura.

Conocida es su «epistolomanía» que allí practicó sin reservas. Escribe 311 cartas, de las cuales 121 son a la familia y el resto a otros amigos y colaboradores.

También fue muy aficionado como él mismo declaró a llevar diarios y como tal se pueden presentar varias de sus obras.

 

 

Tertulia Unamuniana: Unamuno y Guipúzcoa

Unamuno y Guipúzcoa.

 El propio Unamuno, en unas notas genealógicas, traza la base de su oriundez guipuzcoana. Su progenitor Félix María de Unamuno y Larraza nació en Vergara el 18 de mayo de 1823. El padre del mismo, Melchor de Unamuno y Aguirrececeaga, tuvo en su también villa natal de Vergara una confitería en un rincón de la actual plaza de San Martín Aguirre. Vender bizcochos rellenos es ser doblemente vergarés, como lo sería un almendrero en Briviesca, o un navajero en Albacete.

La esposa de este Melchor de Unamuno, Josefa Ignacia de Larraza, era hija de Pedro Ascensio Larraza, de Andoain, y de María Andresa de Azarola, de Gaviria. Unamuno anota que el matrimonio de estos tatarabuelos suyos, por línea materna, que son simplemente bisabuelos por la paterna, pues el padre de don Miguel era tío de su cónyuge, debió celebrarse antes de 1770.

Se puede ver en un manuscrito unamuniano la delicadeza con que al margen pone en hilera los pueblos de sus antepasados: Bilbao, Vergara, Ceberio, Ochandiano, Andoain, Gaviria en los que se abre el abanico de sus correspondientes apellidos. de Unamuno, Jugo, Larraza, Erézcano, Ibarrondo, Azarola, Goiti, Buruaga, Echávarri, Rementería, Zuazo, Urquina, Luzana, Arrieta, Ellauri, Sáez de Avendaño, Aguirrececeaga, .Zabalabengoa, Achuri, Ituarte, Sautuola, Gaya, Zubarria, Arandia y Tollara.

Los dibujos de Unamuno.

Los dibujos de Unamuno.

El pintor y profesor de la Universidad de Salamanca Miguel Elías Sánchez Sánchez nos ha dado una verdadera lección de unamunismo.

Nos comenta el ponente: “Una de mis manías es hacer un retrato de Unamuno cada última noche de año.

A Unamuno le interesa el dibujo, pero le interesa porque el dibujo es pensamiento. El dibujo te sitúa en un estadio en el cual tienes que pararte, observar, mirar, posicionarte y, de alguna manera, empezar a hacer esa práctica, que consiste, ni más ni menos, que ajustar mente, cerebro y mano… y si esto no se hace en una concentración absoluta nunca vas a lograr hacer lo que deseas. El dibujo une cuerpo y mente en un acto.

En realidad, Unamuno, no dibujaba para los demás, sus dibujos le interesaban a él, representaban “Mis ideas conmigo mismo”.

El dibujo es un documento autobiográfico, representa un momento único de nuestra vida.

El dibujo representa también una prueba de amor a aquellos a los cuales se mira. Los dibujos familiares de Unamuno muestran su amor por su familia. Hay dibujos de sus hijos, durmiendo, que son una verdadera caricia. Sensaciones que no tienen explicación, no encontramos palabras para expresarlas sólo a través de conceptos que, a veces, se quedan cortos para expresar lo que sentimos… y para eso existe el dibujo.