Jornadas Audiovisuales: Las Hurdes. Tierra sin pan

En esta ocasión, la conferencia no la pudo dar el ponente Rafael Hípola. En su lugar nos cedió su voz su mujer Isabel Muñoz. Podeis disfrutar de la magnífica explicación y documentación sobre la película de Buñuel. Refaél Hípola es Titulado por la Escuela Oficial de Cine.

La presentación corrió a cargo de Mayte Conesa, Directora de la Filmoteca y Francisco Blanco, Presidente de la Asociación. No dejéis de ver el documental «Las Hurdes. Tierra sin pan»  Luis Buñuel realizado en 1933.

La Asociación agradece a la Filmoteca de Castilla y León y a Mayte Conesa, la disposición y facilidades para realizar estás jornadas audiovisuales.

Unamuno y la pintura

En esta conferencia José Carlos Brasas ha realizado un extenso recorrido de la vida de Don Miguel de Unamuno con la pintura.

Nos ha desgranado las relaciones con los pintores de la época, así como su profunda admiración de los mismos. Es sin duda una clase magistral de este Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Salamanca.

Presentación cedida por el autor.

El Cancionero de Unamuno

El Cancionero de Unamuno”, es un diario poético que abarca desde 1928 hasta su muerte en 1936.
Dirá Unamuno: ”estos versos, más o menos canciones, han sido mejor que escritos cantados o canturreados con pluma metálica- pluma de ala de acero- en una celda del destierro…”
Fue escrito en Hendaya: ”…con la sal de la mar fronteriza”
Consta de 1755 poemas, el último fechado el 28 de diciembre de 1936, tres días antes de morir. Él no verá publicado este libro de poemas
En el Cancionero hay una gran diversidad de temas:
El yo, la pervivencia, España, a la que tanto amaba, lo popular, la hondura del pueblo, también respira sensibilidad hacia la infancia, sus hijos y Concha, su esposa, que muere en 1934, de la que dirá: “Concha ha llenado de maternidad mi destierro”, se refiere a ella como: ”La madre de mis ocho hijos y mi verdadera madre”.
También aparece Dios, el Dios de Unamuno es de Carne y hueso, es un Dios que vive y muere.
En el Cancionero se ve al Unamuno más humano, familiar y exquisito.

Tras estas brevísimas líneas os invitamos a escuchar la magnífica conferencia que nos ofreció el profesor y poeta José Manuel Regalado a quien agradecemos sus enseñanzas.

Fotografías: Miguel N. Sánchez

Unamuno en Hendaya

Os dejamos junto a las fotos, algunas pinceladas de lo que fue la conferencia de Félix Maraña Sánchez, escritor y periodista, que impartió la conferencia: «Unamuno en Hendaya» (1925-1930).

Hendaya fue el lugar elegido por D. Miguel para pasar su exilio definitivo, antes había estado unos meses en Fuerteventura por orden del directorio militar de Primo de Rivera, en 1924 y en París.
En Hendaya se sentía muy cerca de España y podían ir a visitarle con frecuencia familiares y amigos. Allí mantuvo una relación de amistad con diferentes intelectuales como Eduardo Ortega y Gasset, con quien escribía en las revistas clandestinas:»Hojas libres» y «España con honra» , hasta este lugar se acercaron artistas como el escultor Victorio Macho, quien le realizó un busto, conocido por todos, para el que utilizó tierra vasca, traída del otro lado del Bidasoa o el pintor Echeverría, quien le realizó varios retratos.
El exilio de Unamuno fue muy productivo y beneficioso para su obra intelectual. Sin el destierro de Unamuno, sin su actitud de resistencia, frente a todo y frente a todos, hoy no conoceríamos una parte fundamental de su obra poética y de pensamiento, como «De Fuerteventura a París», «La agonía del Cristianismo»,  «Romancero del destierro»,  «Cómo se hace una novela» o su «Cancionero», escritos en ese trayecto, libros que explican tanto su condición agónica, su decisión civil, su empeño moral, como su nervio intelectual en el último trecho de su vida, así como artículos, ensayos y otros textos.
A su vuelta del exilio, tuvo un gran recibimiento por parte de los salmantinos, por ser un hombre comprometido con los ideales del pueblo.
Desde el balcón de su casa de Bordadores y rodeado de los suyos, saludó al pueblo y les regaló unas palabras: «Vuelvo no con mi libertad, que de nada vale, sino con la vuestra…»