Unamuno y El Liberal de Bilbao

 

Unamuno y El Liberal de Bilbao

Para Miguel de Unamuno, la escritura periodística no fue un complemento de su actividad literaria ni, mucho menos, una pérdida de tiempo ni una pérdida de energía. La mayor parte de la producción de Unamuno se desgranó en la casi diaria colaboración periodística, cuyo conocimiento por parte de la crítica no es ni completo ni sistematizado. Vicente González nos cuenta que la actividad periodística de Unamuno no fue nunca una distracción de los asuntos más profundos de su quehacer literario, sino que responde a una seria toma de conciencia de lo que debe ser la misión de escritor y de que el periodismo es un poderoso vehículo entre él y el público 

Miguel de Unamuno denuncia el plegarse de los periodistas a las exigencias del mercado: “Claro que se puede tener interpretaciones diversas de los hechos, pero hay límites”. Esto lo seguimos viendo hoy día en la prensa actual, que no difiere en mucho de la de entonces. 

El periodismo también tiene una faceta educativa: “puede haber periodismo y ser buen periodismo, sin gran calidad literaria, pero en el valor de la veracidad y de la ética”. Don Miguel mantuvo un compromiso político explícito ejerciendo la mayor parte de su influencia a través de sus artículos de prensa diaria y revistas. A través de ellas también se planteó en numerosas ocasiones cuál debía ser la función del intelectual en la sociedad a través de la prensa, un artículo en La Justicia, en 1886, comienza diciendo: «que la prensa hace mucho entre nosotros por la cultura nacional es indudable y no menos indudable que podría hacer más”. 

El liberal fue un periódico español publicado en Bilbao entre el 6 de junio desde 1901 hasta 1937, fundado originalmente como una edición local de El Liberal de Madrid, pero totalmente independiente. 

Unamuno colaboró con este medio, en una primera etapa, entre 1901 y 1919, en la que hubo unas 162 publicaciones, entre las escritas por él y las referidas a sus artículos. Entre 1920 y 1936 aparecieron en El Liberal otros 196 artículos referidos a don Miguel y recopilados de otras publicaciones.

El Quijote de Unamuno

 

El Quijote de Unamuno

La celebración en 1905 del tricentenario de la publicación de la primera parte del Quijote dará origen a múltiples actos y publicaciones. La mayor parte de los nuevos intelectuales de la época se pusieron en contra del cervantismo oficial, apostando por otro más optimista y más idealista.

El «caballero andante» se convirtió en un símbolo enigmático y contradictorio de la realidad española. Don Quijote fue tema de discusión desde los más diferentes puntos de vista. Unamuno crea una nueva visión ética y estética del Quijote, haciendo del «caballero andante» una figura que la acompañó a lo largo de toda su vida.

En artículos publicados, Unamuno enriquece la figura de don Quijote con algunos elementos determinantes que conforman su particular interpretación. En el titulado «Quijotismo», en 1895, insiste en que Alonso Quijano, en el momento de morir, convierte las locuras de don Quijote en acciones positivas, dada la bondad con que se realizaron. Además, considera a don Quijote como norma de conducta y como su «otro yo», dado que sobre él proyecta biográficamente sus propias obsesiones: la búsqueda de la inmortalidad y de la gloria.

Amor y pedagogía en la perspectiva unamuniana

 

Amor y pedagogía en la perspectiva unamuniana

Unamuno escribe su novela, Amor y Pedagogía, antes de 1902, año de su publicación y año en el que fallece su hijo Raimundín. Se intuye que el ánimo de Unamuno no pasaba por los mejores momentos en esa época, lo que marcaría aún mas su eterno espíritu de contradicción.

En el libro, don Avito, quiere lograr, a través de la educación, que su hijo se  convierta en un genio… El texto literario juega constantemente con las contradicciones. La educación que plantea la novela contrapone un modelo basado en la razón, lo científico y lo demostrable a otro basado en el afecto, que no va a ser el que le proporcione su padre.

Se pueden ver, de manera clara, lo que serán temas recurrentes en la filosofía unamuniana:

  • La realidad es irracional.
  • La contradicción forma parte de la existencia.

Unamuno expresa siempre esa realidad discordante: «Cualquier intento de racionalizar la realidad, de someterla a límites, siempre es fallido».

La pedagogía asume la ciencia (Asimilada de la realidad), que se impone a los niños, lo que enrigidece la vida.

La ciencia no responde a las más profundas inquietudes del ser humano: El miedo a la muerte y el ansia de infinitud; que tienen más que ver con los afectos. Otra contradicción entre la fe y la razón.

 

 

Amigos canarios de Unamuno

 

Amigos canarios de Unamuno

En el primer viaje a Canarias, en 1910, don Miguel contó con la ayuda y la estima de varios amigos en los que dejó, y le dejaron, una huella indeleble. En 1924, durante su destierro, contó también con una serie de amigos que le hicieron mas llevadera su estancia en las islas.

Ambos viajes tienen elementos en común y diferencias que trataremos de identificar a lo largo de la exposición. La primera gran diferencia son los motivos que le llevaron en ambas ocasiones a visitar las islas. El primer viaje fue del 23 de junio al 19 de julio de 1910; se trataba de un viaje de placer a un lugar desconocido donde más que imponer sus ideas iría a aprender, según él mismo comentó en más de una ocasión. En el segundo le llevaron, forzado, a Fuerteventura en 1924, desde 11 de marzo al 9 de julio.

Allí se encontró amigos con los que mantuvo una relación epistolar durante años (a excepción de Domingo Doreste, “Fray Lesco”, que fue alumno de Unamuno en Salamanca y con quien ya mantenía una relación antes de viajar por primera vez a Canarias. Se conservan 33 cartas cruzadas entre ellos).

Luis Millares Cubas, medico, escritor y director teatral, mantuvo una amistad con don Miguel tras su paso por Gran Canaria.

Alonso Quesada, tuvo una huella profunda de su relación con Unamuno y trató de seguir los consejos del “maestro”, quien se refirió a él como “el gran sufridor del a-isla-miento”. Envió a Unamuno sus libros: “El lino de los sueños” (con prólogo de Unamuno) y “La umbría”.

Manuel Macias Casanova fue otros de los amigos, que falleció, trágicamente, poco después de que Unamuno dejara Las Palmas.

Ramón Catañeyra, Victor San Martín (cura párroco de Puerto de Cabras) y otros muchos de los que se llevó un profundo agradecimiento y cariño de por vida.

Miguel de Unamuno y Luigi Pirandello: vidas y obras paralelas

Miguel de Unamuno y Luigi Pirandello: vidas y obras paralelas.

Luigi Pirandello (Agrigento, 28 de junio de 1867 – Roma, 10 de diciembre de 1936) y Miguel de Unamuno y Jugo (Bilbao, 29 de septiembre de 1864 – Salamanca, 31 de diciembre de 1936), no sólo fueron coetáneos, sino que desarrollaron obras e ideas bastante parecidas.

Existen múltiples concordancias entre ambos ya desde la propia etapa de formación de los escritores, ambos realizan estudios lingüísticos y realizan “tesis” sobre sus lenguas maternas. Ambos comienzan a escribir desde muy jóvenes y publican obras muy importantes desde sus comienzos.

La familia Pirandello se trasladó a Palermo en 1880. Fue aquí donde Luigi terminó el liceo y comenzó con la lectura de poesía italiana del siglo XIX, especialmente de escritores como Giosuè Carducci y Graf. Durante este período comienzan los primeros signos de desavenencias que lo separarían de su padre, cuando Luigi encontró cierta correspondencia que insinuaba la existencia de una relación extramarital por parte de su padre Stefano. El joven Pirandello empezó a acercarse emocionalmente a su madre, relación que se transformaría en una verdadera veneración que tendría su punto cumbre, tras la muerte de Caterina, en las páginas de la novela Colloqui con i personaggi de 1915. En 1894 contrae matrimonio con María Antonietta Portulano y debe dedicarse a la atención de los negocios de la familia. Ese mismo año publicó su primer libro de relatos: Amores sin amor.

Su obra: Sei personaggi in cerca d’autore (Seis personajes en busca de autor), 1921, tiene una enorme repercusión en España, se le dedican muchos artículos y representaciones, el autor viene a Barcelona, viene a Madrid y se le empieza a tratar como a uno de los grandes escritores.

Son muchos los autores que han escrito sobre las relativas coincidencias de inspiración entre Unamuno y Pirandello, tanto en España como en Italia.

Personalmente se encontraron en, al menos, dos ocasiones: en París en un congreso de escritores y la otra, en 1935, en Portugal en la celebración del aniversario de la fundación de Lisboa.