Amor y pedagogía en la perspectiva unamuniana

 

Amor y pedagogía en la perspectiva unamuniana

Unamuno escribe su novela, Amor y Pedagogía, antes de 1902, año de su publicación y año en el que fallece su hijo Raimundín. Se intuye que el ánimo de Unamuno no pasaba por los mejores momentos en esa época, lo que marcaría aún mas su eterno espíritu de contradicción.

En el libro, don Avito, quiere lograr, a través de la educación, que su hijo se  convierta en un genio… El texto literario juega constantemente con las contradicciones. La educación que plantea la novela contrapone un modelo basado en la razón, lo científico y lo demostrable a otro basado en el afecto, que no va a ser el que le proporcione su padre.

Se pueden ver, de manera clara, lo que serán temas recurrentes en la filosofía unamuniana:

  • La realidad es irracional.
  • La contradicción forma parte de la existencia.

Unamuno expresa siempre esa realidad discordante: «Cualquier intento de racionalizar la realidad, de someterla a límites, siempre es fallido».

La pedagogía asume la ciencia (Asimilada de la realidad), que se impone a los niños, lo que enrigidece la vida.

La ciencia no responde a las más profundas inquietudes del ser humano: El miedo a la muerte y el ansia de infinitud; que tienen más que ver con los afectos. Otra contradicción entre la fe y la razón.

 

 

Amigos canarios de Unamuno

 

Amigos canarios de Unamuno

En el primer viaje a Canarias, en 1910, don Miguel contó con la ayuda y la estima de varios amigos en los que dejó, y le dejaron, una huella indeleble. En 1924, durante su destierro, contó también con una serie de amigos que le hicieron mas llevadera su estancia en las islas.

Ambos viajes tienen elementos en común y diferencias que trataremos de identificar a lo largo de la exposición. La primera gran diferencia son los motivos que le llevaron en ambas ocasiones a visitar las islas. El primer viaje fue del 23 de junio al 19 de julio de 1910; se trataba de un viaje de placer a un lugar desconocido donde más que imponer sus ideas iría a aprender, según él mismo comentó en más de una ocasión. En el segundo le llevaron, forzado, a Fuerteventura en 1924, desde 11 de marzo al 9 de julio.

Allí se encontró amigos con los que mantuvo una relación epistolar durante años (a excepción de Domingo Doreste, “Fray Lesco”, que fue alumno de Unamuno en Salamanca y con quien ya mantenía una relación antes de viajar por primera vez a Canarias. Se conservan 33 cartas cruzadas entre ellos).

Luis Millares Cubas, medico, escritor y director teatral, mantuvo una amistad con don Miguel tras su paso por Gran Canaria.

Alonso Quesada, tuvo una huella profunda de su relación con Unamuno y trató de seguir los consejos del “maestro”, quien se refirió a él como “el gran sufridor del a-isla-miento”. Envió a Unamuno sus libros: “El lino de los sueños” (con prólogo de Unamuno) y “La umbría”.

Manuel Macias Casanova fue otros de los amigos, que falleció, trágicamente, poco después de que Unamuno dejara Las Palmas.

Ramón Catañeyra, Victor San Martín (cura párroco de Puerto de Cabras) y otros muchos de los que se llevó un profundo agradecimiento y cariño de por vida.

Miguel de Unamuno y Luigi Pirandello: vidas y obras paralelas

Miguel de Unamuno y Luigi Pirandello: vidas y obras paralelas.

Luigi Pirandello (Agrigento, 28 de junio de 1867 – Roma, 10 de diciembre de 1936) y Miguel de Unamuno y Jugo (Bilbao, 29 de septiembre de 1864 – Salamanca, 31 de diciembre de 1936), no sólo fueron coetáneos, sino que desarrollaron obras e ideas bastante parecidas.

Existen múltiples concordancias entre ambos ya desde la propia etapa de formación de los escritores, ambos realizan estudios lingüísticos y realizan “tesis” sobre sus lenguas maternas. Ambos comienzan a escribir desde muy jóvenes y publican obras muy importantes desde sus comienzos.

La familia Pirandello se trasladó a Palermo en 1880. Fue aquí donde Luigi terminó el liceo y comenzó con la lectura de poesía italiana del siglo XIX, especialmente de escritores como Giosuè Carducci y Graf. Durante este período comienzan los primeros signos de desavenencias que lo separarían de su padre, cuando Luigi encontró cierta correspondencia que insinuaba la existencia de una relación extramarital por parte de su padre Stefano. El joven Pirandello empezó a acercarse emocionalmente a su madre, relación que se transformaría en una verdadera veneración que tendría su punto cumbre, tras la muerte de Caterina, en las páginas de la novela Colloqui con i personaggi de 1915. En 1894 contrae matrimonio con María Antonietta Portulano y debe dedicarse a la atención de los negocios de la familia. Ese mismo año publicó su primer libro de relatos: Amores sin amor.

Su obra: Sei personaggi in cerca d’autore (Seis personajes en busca de autor), 1921, tiene una enorme repercusión en España, se le dedican muchos artículos y representaciones, el autor viene a Barcelona, viene a Madrid y se le empieza a tratar como a uno de los grandes escritores.

Son muchos los autores que han escrito sobre las relativas coincidencias de inspiración entre Unamuno y Pirandello, tanto en España como en Italia.

Personalmente se encontraron en, al menos, dos ocasiones: en París en un congreso de escritores y la otra, en 1935, en Portugal en la celebración del aniversario de la fundación de Lisboa.

Unamuno y Zambrano, raíces filosóficas comunes

Unamuno y Zambrano, raíces filosóficas comunes.

 

María Zambrano (1904-1991),  pertenece a la primera generación del siglo XX. Una generación marcada por el exilio y por la quiebra que supuso la Guerra Civil.

Miguel de Unamuno, (1864-1936), vivió su fe en la familia, con su madre, con sus tías… En su juventud, estuvo muy cerca del «positivismo» pero tras pasar por una crisis espiritual y existencial, en 1897, se va acercando a la metafísica en sus tres vertientes: el sentido del universo, el destino del ser humano y la incógnita de dios. Comienza en estos años Unamuno a hablar de la «intuición cordial». Si la razón no posibilita llegar a comprender estos temas existe la fe que es más que la razón. Está ahora mas cercano al «corazón».

María Zambrano estudia en la Universidad Central de Madrid, es,  por tanto, discípula de Ortega (maestro indiscutible) pero, además, pertenece a la «Escuela de Madrid» donde están Besteiro, Zubiri, García Morente… Ella se siente discípula de Ortega pero se siente muy cerca del «institucionismo» sobre todo de don Manuel Bartolomé Cossío donde ella, con otros autores jóvenes, que formarán la «generación del 27», acuden a las misiones pedagógicas y demás. Pero también se siente discípula de sus padres: Blas Zambrano y Araceli Alarcón.

Ella misma dice: «Leí muy temprano los ensayos de 1900 de Miguel de Unamuno»:  (Adentro, La ideocracia y La fe).

Los maestros indiscutibles de María Zambrano son Unamuno y Machado. Recordemos una cita sobre Unamuno : «Y así no es nada extraño que años después, lejana de aquella vida (ya está en el exilio), en el dintel de una nueva que comenzaba par mí sintiera que aquel su pensamiento se me transformaba en sustancia ética lo cual es una de las manifestaciones del verdadero pensamiento».

Apoyo gallego a Unamuno cuando fue desterrado a Fuerteventura

Apoyo gallego a Unamuno cuando fue desterrado a Fuerteventura.

En defensa de sus ideas, Unamuno resalta que son las personas “quienes hacen las cosas y las llevan”. Por lo tanto, creemos de justicia reivindicar a quienes se pusieron del lado del vicerrector de la Universidad de Salamanca y decano de su Facultad de Filosofía y Letras cuando, suspendido de empleo y sueldo, partió deportado desde la estación de ferrocarril de Salamanca a Fuerteventura el 21 de febrero de 1924. Más en particular, algunos ciudadanos gallegos por origen o por nación a los que luego me referiré.

Conocida la real orden de destierro de Unamuno del miércoles 20 de febrero de 1924, los amigos del intelectual bilbaíno temen por su seguridad y planean para él una fuga a Portugal, como cuenta su biógrafo salmantino, el periodista Emilio Salcedo -seudónimo usado por Emilio Sánchez Arteaga-. El catedrático proscrito rechaza la sugerencia, presintiendo que su confinamiento en Fuerteventura puede convertirse en un “boomerang” contra la Dictadura, como finalmente ocurrió.

Al abandonar Salamanca el jueves 21 de febrero de 1924, Unamuno inicia un pequeño diario titulado “Mi destierro, por si registran mis papeles” -tres folios doblados en octavilla- que recoge la actividad docente de esa misma fecha: “Doy mi última clase griego a dos señoritas. Se llena aula. Huelga estudiantes. Mi busto en nieve. Despedida en la estación”.

El dietario manuscrito de Unamuno antes comentado precisa: “Llegada a Madrid con tres horas de retraso; ateneístas. Al Imperial donde confinado”. Un estudiante coruñés llamado Emilio González López, alumno de la Facultad de Derecho de la Universidad Central y cofundador de la FUE-Federación Universitaria Escolar- amplía esa referencia en su obra “El espíritu universitario”, aparecida en 1931. “En la estación nos encontramos a D. Gregorio Marañón, Ossorio Gallardo y Salvador Vila -subraya-. Partido el tren, afirma que “la policía nos detuvo a todos … Unamuno apenas desliza siete palabras en su diario-almanaque sobre la despedida de Madrid: “Salida a Cádiz; Ossorio, Madinaveitia, Goyanes, Cordero…»

En la «isla acamellada» canaria sobresalía entonces una familia de origen gallego apellidada Castañeyra. Ellos fueron los «anfitriones» principales de Unamuno durante su destierro.