Los dibujos de Unamuno.

Los dibujos de Unamuno.

El pintor y profesor de la Universidad de Salamanca Miguel Elías Sánchez Sánchez nos ha dado una verdadera lección de unamunismo.

Nos comenta el ponente: “Una de mis manías es hacer un retrato de Unamuno cada última noche de año.

A Unamuno le interesa el dibujo, pero le interesa porque el dibujo es pensamiento. El dibujo te sitúa en un estadio en el cual tienes que pararte, observar, mirar, posicionarte y, de alguna manera, empezar a hacer esa práctica, que consiste, ni más ni menos, que ajustar mente, cerebro y mano… y si esto no se hace en una concentración absoluta nunca vas a lograr hacer lo que deseas. El dibujo une cuerpo y mente en un acto.

En realidad, Unamuno, no dibujaba para los demás, sus dibujos le interesaban a él, representaban “Mis ideas conmigo mismo”.

El dibujo es un documento autobiográfico, representa un momento único de nuestra vida.

El dibujo representa también una prueba de amor a aquellos a los cuales se mira. Los dibujos familiares de Unamuno muestran su amor por su familia. Hay dibujos de sus hijos, durmiendo, que son una verdadera caricia. Sensaciones que no tienen explicación, no encontramos palabras para expresarlas sólo a través de conceptos que, a veces, se quedan cortos para expresar lo que sentimos… y para eso existe el dibujo.

José María Quiroga Pla, el querido yerno de Unamuno.

José María Quiroga Pla, el querido yerno de Unamuno.

Don José María Quiroga Ruiz, médico y bisnieto de Unamuno, nos hace un recorrido por la vida y obra de su abuelo José Mª Quiroga Pla.

José María Quiroga Plá nació en Madrid  en 1902, con ascendencia gallega por parte de padre y valenciana por parte de madre. Sus inicios como poeta se ligan al ultraísmo. Colaboró en las revistas: Carmen, Verso y Prosa, Meseta, Los Cuatro Vientos, Litoral, Mediodía y Héroe. Estuvo vinculado a los autores de la Generación del 27 pero no fue incluido en la Antología de la Generación del 27 preparada por Gerardo Diego porque no tenía publicado ningún volumen individualmente aunque colaboró en el número especial de la revista Litoral con motivo del homenaje a Luis de Góngora. Fue íntimo amigo de Pedro Salinas y junto a él participó en el proyecto de la traducción de «El tiempo perdido» de Marcel Proust.

Con 26 años contrajo matrimonio con Salomé Unamuno, hija de Miguel de Unamuno, del que fue secretario al egreso del exilio en 1930. De esta unión nació Miguel Quiroga Unamuno.

Durante la Segunda República Española desempeñó diversos cargos. En 1939 se vio obligado a marchar al exilio a Suiza.

Su obra poética aparece recogida en los volúmenes Morir al día (1946) y La realidad reflejada (1955). Otro libro, Valses de la memoria, que dejó preparado antes de su muerte y que debía llegar a Méjico, a Max Aub, para su publicación, nunca llegó a su destino y permanece inédito por tanto.

Tertulia Unamuniana: Unamuno y Bilbao

Unamuno y Bilbao.

Vasco “por todos los sesenta y ocho costados -según dijo él mismo- , de casta, de nacimiento, de educación y, sobre todo, de voluntad y afecto».

De mi Vizcaya, de mí Bilbao, la simiente; de mi Castilla, de mi Salamanca, el fruto

Además de escritor genial, Unamuno fue catedrático, rector, crítico, filósofo, dibujante, filólogo, políglota, matemático, traductor, naturalista… y según su paisano Baroja vidente y profeta. Baroja no sentía ninguna simpatía por Unamuno y afirmaba de él, que era en todo intransigente, la quintaesencia del egotismo; era español; no había nada como España; vasco, nada como ser vasco; de Bilbao, lo más curioso del mundo era ser de Bilbao; vivía en Salamanca, no había ciudad como Salamanca.

Pero no solo había nacido a la vida en Bilbao, sino que fue en Bilbao donde se forjó su espíritu (lo dice en1919)

En aquel Bilbao del 2 de mayo de 1874; en aquel Bilbao que había salido de las machinadas y no había entrado en las huelgas; en aquel Bilbao aprendí a anhelar lo inasequible, a tener sed y hambre de lo infinito y de lo eterno; en aquel Bilbao prometí culto a la libertad, a la claridad y a la pureza del espíritu. El Pazagarri me sirvió de ara gigante del sacrificio del alma civil de la historia que jamás se cierra y siempre está acabada”.

Homero paseando con Unamuno

Homero paseando con Unamuno.

La Asociación Cultural Poético-Musical «Homero» nos ha ofrecido el recital poético musical: «Homero paseando con Unamuno».

Emocionante recital de poemas, propios y adaptados, recitados, cantados e interpretados magistralmente. Todos con un trasfondo común: don Miguel de Unamuno, su vida, su poesía, sus sentimientos y su ideología.

Unamuno y Maragall

Unamuno y Maragall.

Luciano de Dios Villanueva, Vocal de Relaciones Locales de la Asociación, nos rememora la amistad y colaboración entre Unamuno y Joan Maragall.

Unamuno y Joan Maragall estuvieron unidos durante años «por la poesía». Solo se encontraron personalmente en una ocasión en 1906 a raíz de que Unamuno se desplazase a Barcelona para impartir unas conferencias, pero cultivaron una intensa relación y profunda amistad a través de sus cartas. Tras conocerse, enseguida circuló entre ellos una cálida corriente amistosa que se alimentó de sensibilidad, de espiritualidad y del ascua y la llama del amor a la patria común.

Maragall, considerado uno de los padres de la poesía catalana modernista, defensor de la espontaneidad y de la búsqueda de la simplicidad, que llegó a desarrollar en su teoría de «la palabra viva», con la que creó escuela. Hizo de su obra poética su vertiente literaria más conocida aunque también destaca su producción en prosa con más de cuatrocientos textos entre artículos, ensayos, discurso, biografías y prólogos. Trabajó también como periodista en el Diario de Barcelona y la Voz de Cataluña.

A pesar de la distancia física, Maragall se ofreció sin dudar a recoger en su casa a Fernando, el hijo mayor de Unamuno, cuando esté decidió estudiar arquitectura, sin tener en cuente que él ya contaba con trece hijos…

Joan Maragall falleció en 1911 (con 51 años), y Unamuno mostró en sus escritos la profunda tristeza y hondo pesar que sintió ante la falta de su amigo.