Unamuno y las mujeres. Bajo pluma de mujer. La correspondencia femenina a Unamuno

Bajo pluma de mujer. La correspondencia femenina a Unamuno 

No es ninguna novedad recordar que, como él mismo decía, Unamuno sufrió de «epistolomanía». En el archivo de la Casa Museo Unamuno se conservan muchas de las cartas que Unamuno recibió de mujeres. Son algo más de 600 mujeres, pero se han digitalizado las de 275. Teniendo en cuenta que la misma mujer puede enviar más de una carta tenemos, pues, casi el triple de volumen de documentos con respecto a las mujeres. El número total de documentos que hay no se sabe, esperamos conocerlo claro, porque en la Casa Museo están las cartas originales y se siguen digitalizando.

A medida que están digitalizadas vamos pidiendo que nos saquen las que nos interesan, a veces con sorpresas: «Sácanos las de Emilia Pardo Bazán…» y salen un ‘porrón’ de cartas. ─¡Ya está lo de Clara Campoamor…! ─¡sácanoslas! Pedimos con grandes expectativas… ─un triste telegrama─ ¡y de pésame!

La colección de cartas recibidas por don Miguel es sorprendente por lo inabarcable y por lo, parece mentira, todavía desconocido. Tenemos unas 25.000 cartas recibidas escritas por gente importante, por gente que entonces no era importante pero que luego lo fue y también por gente anónima.

Nos llamó la atención que, en una época de expansión de las mujeres en la sociedad, no habíamos descubierto nunca que hay mujeres que le escriben, de todos los niveles sociales, y que no las habíamos estudiado, de ahí el interés que está surgiendo en algunos grupos por estudiar esas cartas de mujeres.

El conjunto epistolar femenino que se conserva en la Casa Museo Unamuno es numeroso y muy variado y muestra el gran interés que despertaba el célebre escritor entre las mujeres coetáneas de su época.

Unamuno y las mujeres. Las mujeres en la novela Niebla

Las mujeres en la novela Niebla 

La presencia de la mujer en la obra de Unamuno es constante, esto es tópico se dice siempre pero es así, es constante, tanto en su dramaturgia como en sus novelas, yo os podría citar, por ejemplo, a Gertrudis en la Tía Tula, a Elena Onis en Abel Sánchez, a Raquel y Berta en Dos madres, a Fedra en Fedra, a Soledad en Soledad, a Marina en Amor y pedagogía, a Ángela en San Manuel bueno, a Elvira en Sombras del sueño, a Carolina y Luisa en El Marqués de Lumbría, y a Eugenia en Niebla, que es lo que vamos a tratar hoy.  

Quiero puntualizar también, dentro de las generalidades previas, que voy a hablar sobre la novela Del sentimiento trágico de la vida, Del sentimiento se publicó en 1913 y en el 14, un año después, se publica Niebla. Niebla es la novelización de Del Sentimiento trágico de la vida. 

Las mujeres en niebla son fundamentales, si hacemos un breve perfil de los personajes podemos decir que Augusto Pérez es un burgués rico, solitario, introvertido y enamorado, idílicamente, de la protagonista femenina Eugenia Domingo del Arco, una mujer de carácter, maquiavélica que rechaza, engaña, utiliza y se aprovecha de Augusto y se burla de él. Rosario joven planchadora enamorada de Augusto y amiga de Augusto. Elena la mujer de Víctor. Hermelinda la tía de Eugenia, con quien ella vive y que es la «celestina» de Augusto. Margarita, la portera de la casa de Eugenia, y que es la que le informa sobre quién es Eugenia. Marta, la tía de Mauricio… 

Unamuno y las mujeres. Unamuno y las mujeres

Unamuno y las mujeres. 

Hay muchas aproximaciones posibles al tema de Unamuno y la mujer o las mujeres, hay cuestiones que aunque llevan bastante tiempo existiendo permanecen vigentes, por ejemplo, si Unamuno era machista feminista o todo lo contrario…  yo voy a ofrecer una de las respuestas posibles a tal pregunta, la mía, perfectamente discutible.  

Así pues, aunque tenga que dar algunas indicaciones teóricas que nos aclaren el camino porque espero que lo aclaren voy a referirme especialmente a personajes femeninos de novelas de forma que sirvan como prueba de mi argumento y además creo que con esto podemos ganar un poquito de amenidad. 

Unamuno está adelantado a la filosofía europea del siglo XX, solo que se le ve como literato, no como filósofo.  

Unamuno tiene una visión de la mujer absolutamente peculiar, por positiva, sus personajes femeninos llegan incluso a tener un papel en el ámbito de la religión que habitualmente ha estado destinado a los hombres y lo tienen en virtud de su específica disposición anímica sobre este particular. 

Unamuno y las mujeres. Las mujeres en la biblioteca personal de Unamuno

Unamuno y las mujeres. Las mujeres en la biblioteca personal de Unamuno.

Sabemos qué escribía Unamuno y cómo lo hacía. Se ha investigado infinidad de veces sobre eso, se ha analizado a cada personaje de cada una de sus obras, pero ¿sabemos a ciencia cierta qué leía?

¿Y sobre las mujeres? ¿Qué sabemos sobre las mujeres a las que leía don Miguel?

El hecho de tener en su biblioteca libros de aquella época escritos por mujeres y con anotaciones hechas por él (por tanto, leídos), nos aporta información sobre el escritor y sus intereses. Las marcas que introducía, junto con los subrayados, denotaban la importancia que concedía a los textos. Al final de los libros anotaba aquellas páginas que consideraba importantes para, en una futura búsqueda, lograr un más fácil acceso.

Su biblioteca guarda alrededor de seis mil volúmenes de temáticas, estilos y pensamientos variados.

De entre las obras escritas por mujeres que se encuentran en su biblioteca caben destacar las de: Santa Catalina de Siena, Elizabeth Barret Browning, Elizabeth Gaskell, Charlotte Brontë, Emily Jane Brontë, Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán, Grazia Deledda, Evelyn Underhill, María Francisca Clar Margarit, Marie Leneru, Teresa de la Parra Sanojo…

Unamuno leía, y mucho, a mujeres, no tantas como se podía en aquel momento, pero sorprende que todas eran mujeres que se nutrieron de la literatura clásica y, en general, autodidactas.

El sentimiento trágico y la incertidumbre como consuelo

El sentimiento trágico y la incertidumbre como consuelo

El sentimiento trágico de la de la vida en los hombres y en los pueblos, es probablemente la obra decisiva en la filosofía europea del siglo XX. No tiene nada que envidiar a las obras de los existencialistas, de Heidegger, Sartre o de cualquiera de los grandes que aparecen en las historias de la filosofía, mientras que a Unamuno se le suele relegar mucho más a la literatura. 

Yo creo que el Sentimiento trágico de la vida es un ensayo a la altura de cualquier obra europea del siglo XX. Mi pretensión es simplemente hacer una reflexión sobre uno de los temas menos estudiados y que se refiere al concepto de incertidumbre.  

Esta obra de Unamuno es, sin duda, una obra de encrucijada, lo pienso así porque en ella se percibe una recepción muy personal de la filosofía del siglo XIX en la que Unamuno muestra su preferencia por algunos autores que han dejado su intransferible personalidad en su obra, como Henri-Louis Bergson, William James o Søren Kierkegaard, sobre todo este el filósofo danés Kierkegaard, a quien él llama su «hermano del alma» y, a la vez, es una obra que abre caminos inexplorados a la filosofía del siglo XX. No es fácil su lectura, es complicada, tiene una terminología técnica a veces un poco criptica, pero es una obra que recoge lo principal del siglo XIX en filosofía y abre el camino al existencialismo. 

Itinerario biográfico de Unamuno

Itinerario biográfico de Unamuno

Nadie puede sustraerse de vincular a Miguel de Unamuno con la literatura, el pensamiento, la docencia, la gestión universitaria, la política y la vida familiar, como aspectos más significativos de su historia personal.

Recordamos esta tarde aspectos de tan noble caballero, proclamando que su vida fue de lucha permanente en defensa de la verdad y la justicia, para hacer del romántico quijotismo norma de conducta, y despertar las conciencias de oyentes y lectores. Moral de quien fue quijotista –no cervantista– nacido lejos de La Mancha y asentado en la conventual Salamanca, claustro y celda del catedrático andante, que tuvo como lema “primero la verdad que la paz”.

Su infancia, juventud, estudios, boda, oposiciones, llegada a Salamanca, polémicas locales, docencia, rectorado, problemas de las Facultades Libres, los tristes sucesos de abril de 1903, los sucesivos nombramientos y ceses, el homenaje nacional con motivo de su jubilación y los episodios finales de su vida…

¡Unamuno, ese gran desconocido! Como el mismo diría:

“Solo le diré que apenas me reconozco en la imagen que de mí se hacen los que mejor me quieren y más me leyendizan”. (Carta a Giménez Caballero en marzo de 1927).

“No puedo romper la leyenda que han tejido alrededor de mí. Estoy encapullado, indefenso en ella; y mis historiadores contarán mi vida como el mundo la ha visto, no como la he vivido”. (Copia autógrafa de la escritora María Jorkasch en mayo de 1936).