El sentimiento trágico y la incertidumbre como consuelo
El sentimiento trágico de la de la vida en los hombres y en los pueblos, es probablemente la obra decisiva en la filosofía europea del siglo XX. No tiene nada que envidiar a las obras de los existencialistas, de Heidegger, Sartre o de cualquiera de los grandes que aparecen en las historias de la filosofía, mientras que a Unamuno se le suele relegar mucho más a la literatura.
Yo creo que el Sentimiento trágico de la vida es un ensayo a la altura de cualquier obra europea del siglo XX. Mi pretensión es simplemente hacer una reflexión sobre uno de los temas menos estudiados y que se refiere al concepto de incertidumbre.
Esta obra de Unamuno es, sin duda, una obra de encrucijada, lo pienso así porque en ella se percibe una recepción muy personal de la filosofía del siglo XIX en la que Unamuno muestra su preferencia por algunos autores que han dejado su intransferible personalidad en su obra, como Henri-Louis Bergson, William James o Søren Kierkegaard, sobre todo este el filósofo danés Kierkegaard, a quien él llama su «hermano del alma» y, a la vez, es una obra que abre caminos inexplorados a la filosofía del siglo XX. No es fácil su lectura, es complicada, tiene una terminología técnica a veces un poco criptica, pero es una obra que recoge lo principal del siglo XIX en filosofía y abre el camino al existencialismo.